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Pasado Abierto - Año de inicio: 2015 - Periodicidad: 2 por año
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Pasado Abierto. Revista del CEHis. Nº7. Mar del Plata. Enero-Junio 2018.

ISSN Nº2451-6961. http://fh.mdp.edu.ar/revistas/index.php/pasadoabierto

Nuevas perspectivas sobre la política argentina entre 1880 y 1916: enfoques, categorías y cronologías

Laura Cucchi

Programa de Estudios de Historia Económica y Social Americana, Instituto de Historia Argentina y Americana “Dr. Emilio Ravignani”, Universidad de Buenos Aires, Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas

lcucchi@filo.uba.ar

Inés Rojkind

Programa de Estudios de Historia Económica y Social Americana, Instituto de Historia Argentina y Americana “Dr. Emilio Ravignani”, Universidad de Buenos Aires, Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas

inesrojkind@gmail.com

Recibido:        30/05/2018

Aceptado:        11/06/2018

Resumen

Las interpretaciones sobre la vida política e institucional en los inicios de la Argentina moderna han estado marcadas en las últimas décadas por la impronta de la clásica obra de Natalio Botana, El orden conservador (1977). En ella, Botana delimitó un período (1880-1916) en el marco del cual analizó y sistematizó la organización, la puesta en funcionamiento y la gradual reforma de un régimen político que denominó “de hegemonía gubernamental”. Los trabajos aquí reunidos son resultados de investigaciones recientes en esta temática, que dialogan con esa clásica obra, pero que también muestran la productividad de revisar y expandir los enfoques, las categorías y las cronologías que hasta el momento han sido utilizadas para examinar esta etapa decisiva de la historia argentina.

Palabras clave: orden conservador, historiografía, cronología, crisis, identidades, experiencia

New Perspectives on Argentine Politics between 1880 and 1916: Approaches, Categories and Chronologies

Abstract

Recent interpretations of political and institutional life at the beginning of modern Argentina have been strongly influenced by the classic work of Natalio Botana, El orden conservador (1977). In it, Botana defined a period (1880-1916) within the framework of which he analyzed and systematized the organization, implementation and gradual reform of a political regime that he called “of governmental hegemony”. The papers gathered here are the results of recent research on this subject. These studies dialogue with Botanas' work, but also show the usefulness of reviewing and expanding the approaches, categories and chronologies that have been used to examine this important stage of Argentine history.

Key words: conservative order, historiography, chronology, crisis, identities, experience


Nuevas perspectivas sobre la política argentina entre 1880 y 1916: enfoques, categorías y cronologías

Las interpretaciones sobre la vida política e institucional en los inicios de la Argentina moderna han estado marcadas en las últimas décadas por la impronta de la clásica obra de Natalio Botana, El orden conservador (1977). En ella, Botana delimitó un período (1880-1916) en el marco del cual analizó y sistematizó la organización, la puesta en funcionamiento y la gradual reforma de un régimen político que denominó “de hegemonía gubernamental”. Dicho régimen se sustentaba –según este esquema— en el engranaje de varias piezas (los acuerdos entre dirigencias, el control de la sucesión, la manipulación electoral) que aseguraba el predominio de un grupo político, el Partido Autonomista Nacional (PAN), y mantenía excluidas o marginadas a las fuerzas opositoras. Por otra parte, el objetivo de afianzar la estabilidad política operaba como uno de los fundamentos del programa y del estilo de gestión de los gobiernos del PAN. La “clase gobernante” así constituida aspiraba a redefinir las formas y los sentidos de una vida pública que hasta entonces se había caracterizado por altos niveles de conflictividad y por la recurrencia de la movilización ciudadana en el marco de elecciones, movilizaciones colectivas y, en casos extremos, alzamientos armados.

A cuarenta años de su publicación, la historiografía reciente sigue construyéndose en diálogo constante con la obra de Botana. Los nuevos trabajos encuentran allí una referencia obligada, pero promueven –al mismo tiempo— un movimiento de renovación que busca proyectar miradas alternativas sobre la política del período. Al respecto, los esfuerzos se orientan en dos direcciones. Por un lado, en revisar la cronología delineada por Botana en El orden conservador, repensando las conexiones y rupturas entre los distintos momentos que definieron el periodo de acuerdo con aquella obra: uno de consolidación del poder en los ochenta, seguido por el ciclo crítico de los años noventa, que precipitó una etapa reformista desde comienzos del siglo XX hasta la elección presidencial de Hipólito Yrigoyen. Por el otro, en incorporar al análisis problemas y dimensiones que –por las características de su abordaje— no estaban en el centro de las inquietudes de Botana y fueron escasamente exploradas.

En la intersección entre esas dos preocupaciones se sitúan las contribuciones aquí reunidas. Versiones preliminares de estos trabajos fueron discutidas el año pasado en el marco de un panel sobre oligarquía, república y democracia en la Argentina de fines del siglo XIX y principios del XX.[1] Vistos en conjunto, los ensayos sugieren cuán productivo puede resultar para una historia política que busca seguir renovándose el empeño por explorar nuevos enfoques y perspectivas de análisis. Esa capacidad de innovación depende, en gran medida, de la posibilidad de establecer intercambios y tender puentes con otros sub-campos de la disciplina histórica (la historia intelectual, cultural, social e institucional), que atraviesan -a su vez- sus propias transformaciones. La multiplicidad de focos de atención y el entrecruzamiento de miradas permiten componer un panorama rico y diverso sobre el funcionamiento de la política, sus reglas, significados y protagonistas.

Los trabajos presentan diferentes escenarios en los que las estructuras institucionales condicionaban y, a la vez, eran influidas y tensionadas por las construcciones políticas e ideológicas de los actores. Contribuyen, igualmente, a poner en primer plano la complejidad de los vínculos entre el régimen político, las elites que lo edificaron, sostuvieron y transformaron, y la participación de sectores más amplios de la población que intervenían en la vida pública a través de diversos canales. El interés por probar nuevas estrategias analíticas se observa, asimismo, en la voluntad que comparten los trabajos de esta compilación por problematizar algunas categorías -como orden, crisis y reforma- que han sido nodales en la configuración de la historiografía del orden conservador. Los autores se muestran, además, dispuestos a ensayar el uso de otros conceptos de los que aquella historiografía ha prescindido en general, pero que pueden acarrear considerables ventajas metodológicas. Entre ellos, los de experiencia e identidad, que contribuyen a recomponer la dimensión vivida de la política: las creencias, pasiones, pero también dudas y tribulaciones de los sujetos.

Finalmente, y como corolario de todo lo anterior, estos cinco ensayos pueden ser leídos en el contexto de una aspiración que, en mayor o menor medida, recorre las investigaciones más recientes. Se trata del impulso por revisar las cronologías establecidas, con la finalidad de matizar algunas cesuras y volver más elásticas ciertas demarcaciones. Ese impulso se refleja, en este caso, en la preocupación por reconsiderar la profundidad de la brecha abierta en 1880, a partir de una perspectiva más amplia que rastree los múltiples ritmos del proceso de organización de un régimen político basado en la desmovilización ciudadana y la centralización estatal. En ese sentido, estos trabajos, junto con otros presentados en el mencionado panel,[2] plantean la conveniencia de trazar un plazo más largo de gestación, elaboración y triunfo del programa de Paz y Administración que distinguió a los años ochenta. En la misma línea, se perfila una mirada diferente sobre la década de 1890, una mirada que permite analizar en su propio contexto las transformaciones que se produjeron entonces, sin caer en la trampa de considerarlas de antemano como un punto de inflexión en el funcionamiento y el destino del régimen. Desde esa posición, es posible contemplar también con otros parámetros la consistencia del momento reformista que se desplegó en el novecientos y que el relato prevaleciente tiende a ubicar como la antesala de una inevitable democratización política. De todo ello se desprende, a modo de conclusión, la necesidad de evitar perspectivas simplificadoras en términos de transiciones o teleologías, una tentación que no siempre pudieron eludir la literatura histórica y los análisis provenientes de las ciencias sociales que examinaron la política de este período. Al respecto, la importancia de la contribución que efectuó Botana y la vigencia de su obra responden, entre otros motivos, a su empeño por reconstruir las posibilidades que los propios actores fueron diseñando, aprovechando y desechando en cada etapa, así como las apuestas que realizaron y los riesgos que asumieron. Los trabajos de esta Sección recuperan ese espíritu.

El ensayo de Juan Manuel Romero observa el impacto de la obra política y doctrinaria de Domingo F. Sarmiento en la década de 1870. Romero lleva adelante un cuidadoso ejercicio de exploración que revela cuán extendida pero también disputada fue la penetración que alcanzaron algunas propuestas de ese publicista relativas al imperativo de centralizar el funcionamiento de ciertas instituciones como las militares y, en términos de la época, “pacificar” la vida política. En el largo plazo esas concepciones informaron de manera decisiva las miradas de las dirigencias políticas que se estaban congregando en una nueva constelación política, el PAN, pero –tal como sugiere el trabajo de Romero— ese efecto no estaba necesariamente prefijado por el derrotero que siguieron. El trabajo busca identificar algunos de los carriles a través de los cuales circularon las ideas de orden: desde la difusión subvencionada por el estado de la doctrina constitucional norteamericana en ámbitos como el Congreso, las universidades y el Poder Judicial, hasta un debate público más amplio que transcurría en la prensa periódica y especializada, e involucraba a una variedad de publicistas y políticos que en esos años, y a través de distintos registros, discutieron y sopesaron la necesidad de concentrar o dispersar el poder del estado entonces en construcción.

En sintonía con esas inquietudes, el trabajo de Flavia Macías es una invitación a analizar con más atención las controversias (algunas de ellas muy intensas) que se sucedieron en los años setenta en torno al problema de la organización, el uso y el control de las fuerzas militares. A lo largo de aquella década, se diseñaron y discutieron un conjunto de proyectos relativos a la composición del Ejército, la profesionalización de las fuerzas y la centralización del mando. Macías muestra la multiplicidad de problemáticas que se entrecruzaban en esos debates, así como los esfuerzos que se hicieron por dictar un abanico de reglamentaciones cuya suerte fue también diversa. En esas controversias estaba en juego qué autoridad debía asegurar la obediencia y con qué instrumentos. Desde esa perspectiva, sostiene Macías, es posible (y, de hecho, es necesario) reconsiderar las innovaciones que supuestamente trajo la resolución de esas cuestiones en 1880. El triunfo del estado nacional sobre la provincia de Buenos Aires y la llegada de Julio A. Roca a la presidencia han sido vistos por lo general como los factores que permitieron el afianzamiento de un nuevo equilibrio de fuerzas y abrieron una etapa de “pacificación” basada, entre otros aspectos, en un mayor control de las armas por parte del poder central. Aquel desenlace, sin embargo, se inscribía en el contexto de debates previos y de diferentes ensayos tendientes a imponer un modelo de organización militar sobre otros posibles.  

A continuación, Ana Leonor Romero revisa analíticamente la noción de crisis que ha resultado central en los estudios sobre la dinámica política que se desplegó en los años de 1890. La autora argumenta que ese concepto que aparece en las fuentes de época como una mera descripción de la situación vivida por los contemporáneos, ha sido recuperado de manera acrítica por la historiografía como una herramienta “neutral” con la cual explicar los cambios decisivos que se produjeron entonces. Romero propone problematizar esa noción de crisis, tomándola como una formulación de la época que, por lo tanto, debe ser considerada en términos históricos. En ese sentido, su ensayo se estructura en torno a un interrogante central: ¿de qué modo esa caracterización de estar viviendo un periodo “crítico” fue utilizada por los sectores que entonces intervinieron en el debate público para alentar cursos de acción distintos e incluso opuestos? El esfuerzo por rescatar esas complejidades puede ayudar, como señala la autora, a desarmar la persistencia de aquellos enfoques en los que los años noventa pierden especificidad y consistencia, en tanto son vistos fundamentalmente como un momento de transición entre la etapa de funcionamiento clásico del régimen, en la década de 1880, y la paulatina transformación que condujo finalmente a su ocaso, hacia el Centenario.

También Francisco Reyes se pronuncia en su intervención a favor de otorgarle densidad a los procesos que se desenvolvieron en los noventa, especialmente -puesto que ése es el foco de su interés- al proceso de sacralización de la política y, en ese marco, al surgimiento y la actuación de los que Botana denominó “partidos nuevos”. Reyes indaga, específicamente, en los diversos itinerarios prácticos y simbólicos a través de los cuales la identidad de la Unión Cívica Radical (UCR) tomó la forma de una “religión cívica” que movilizaba a miles de seguidores y cuya potencia trascendía las disputas y divisiones dentro del partido. Fundada sobre una compleja trama de mitos, rituales y símbolos, la identidad radical, sostiene el autor, creaba vínculos intensos entre sus militantes, en gran medida porque revestía de un sentido trascedente a la acción política. En el planteo de Reyes, esa dimensión cultural ligada con la construcción de una identidad colectiva es un factor que debe tenerse en cuenta, tanto como la capacidad organizativa y la producción de discursos, a la hora de explicar el arraigo que alcanzó el radicalismo desde su surgimiento como fuerza independiente, y que pudo conservar y capitalizar incluso a pesar de las crisis internas. Es allí donde, afirma Reyes, hay que buscar la novedad de la UCR, emparentando la experiencia radical con otras contemporáneas, como la del socialismo y el nacionalismo.

La noción de experiencia y el problema de la cristalización de identidades colectivas reaparecen en el último ensayo de la Sección, el de Nicolás Sillitti. La propuesta consiste, en este caso, en emplear herramientas de la historia social y cultural para iluminar aspectos nuevos, diferentes, de un núcleo temático largamente transitado por la historiografía sobre el periodo: el empuje reformista de las primeras dos décadas del siglo XX y, en particular, el complejo y contradictorio proceso de construcción de la ciudadanía política. Sillitti realiza una apuesta metodológica con la intención, precisamente, de observar más en profundidad esas múltiples aristas del problema. Sugiere indagar en torno a la “experiencia” de la vida diaria que se gestó en los cuarteles del Ejército nacional a partir de la sanción de la ley de conscripción obligatoria, en 1901. En ese espacio, señala el autor, se tejieron relaciones y se forjaron identidades que contribuyeron a darle forma y sustancia al ideal de ciudadanía, pero que, al mismo tiempo, introdujeron clivajes y tensiones en el sustrato igualitario de aquella construcción. Por otra parte, el enfoque elegido por el autor permite esbozar una temporalidad distinta de la prevaleciente en el relato historiográfico establecido, una temporalidad que –como él indica— se fue hilvanando en el mundo anónimo de las sociabilidades forjadas en ámbitos como el cuartel o también la escuela. Desde esa perspectiva, explica Sillitti, el ciclo reformista sigue otras trayectorias y adquiere otros ritmos que también deberían ser explorados.

En suma, los trabajos que aquí presentamos resultan un significativo aporte al estado de la historiografía política sobre el periodo 1880-1916, no sólo en función de los nuevos conocimientos que nos proporcionan sobre la vida pública del periodo, sino también porque demuestran la productividad de revisar y expandir los enfoques, las categorías y las cronologías que hasta el momento han sido utilizadas para explicar esta etapa decisiva de la historia argentina.

Bibliografía

Cucchi, Laura y Rojkind, Inés (2017). Oligarquía, república y democracia: Debates sobre la vida política en la Argentina del orden conservador. Investigaciones y ensayos, Vol. 65, pp. 29-178. Recuperado de http://163.10.30.53/ojs_viejo/index.php/iye/issue/view/IyE_N_65 Consultado: 5 de abril de 2018.

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Laura Cucchi es Doctora en Historia por la Universidad de Buenos Aires. Docente de los Departamentos de Filosofía e Historia (UBA). Investigadora Asistente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) con sede en el Programa de Estudios de Historia Económica y Social Americana (PEHESA) del Instituto Ravignani, UBA. Su investigación en curso aborda el rol del Congreso Nacional en las controversias sobre la organización del sistema político argentino entre 1868 y 1890.

Inés Rojkind es Doctora en Historia por El Colegio de México. Investigadora Adjunta del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Docente del Departamento de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires. Su línea de investigación se orienta a la historia política argentina en el período 1880-1916.

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[1] El panel se tituló “Oligarquía, república y democracia. Debates sobre la vida política en la Argentina del “orden conservador”. Lo coordinaron Laura Cucchi e Inés Rojkind en el XIII Congreso Nacional de Ciencia Política, organizado por la Sociedad Argentina de Análisis Político (SAAP) y la Universidad Torcuato Di Tella, a principios de de agosto de 2017.

[2]Algunas de las ponencias discutidas en el panel fueron publicadas como artículos en: Cucchi y Rojkind (2017).

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