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Pasado Abierto - Año de inicio: 2015 - Periodicidad: 2 por año
https://fh.mdp.edu.ar/revistas/index.php/pasadoabierto - ISSN 2451-6961 (en línea)

Díaz Porcellana

Pasado Abierto. Revista del CEHis. Nº3. Mar del Plata. Enero-Junio 2016.
ISSN Nº2451-6961.
http://fh.mdp.edu.ar/revistas/index.php/pasadoabierto


Reseña de Lida, Miranda (2015) Historia del catolicismo en la Argentina entre el siglo XIX y el siglo XX. Buenos Aires: Siglo XXI Editores. 272 páginas. ISBN: 978-987-629-595-6

Juan Manuel Díaz Porcellana
Universidad Católica Argentina, Argentina
juanmanueldiazp@hotmail.com


Recibido:14/04/2016
Aceptado: 27/05/2016

Palabras claves: Iglesia; sociedad; Argentina; siglos XIX y XX

Key words: Church; society; Argentina; 19th and 20th century

El estudio de la historia de las religiones en la Argentina, particularmente del catolicismo, ha sido replanteado en las últimas décadas desde una perspectiva no confesional. Particularmente, Miranda Lida pertenece al grupo de historiadores que propone hace años en sus investigaciones una mirada superadora del conflicto Iglesiaestado en torno al avance de la “secularización”.

Así, en sus últimos libros publicados sobre catolicismo -La rotativa de Dios. Prensa católica y sociedad en Buenos Aires. El Pueblo, 1900-1960 (2012) y Monseñor Miguel De Andrea (1877-1960), obispo y hombre de mundo (2013)- anticipó la impronta social y cultural con la que analizó la Historia del catolicismo en la Argentina entre el Concilio Vaticano I (1870) y el inicio del Concilio Vaticano II (1962). En este trabajo, invita a repensar los modos con los que interactuaron la Iglesia católica y la modernidad. Puntualmente, cómo se articuló la relación entre el catolicismo y la sociedad argentina con sus implicancias en el plano cultural, social y político.

La obra de Lida -que pertenece a la colección Historia y cultura dirigida por Luis Alberto Romero para Siglo XXI Editores- se organiza en nueve capítulos que abordan las transformaciones en la Iglesia, los católicos y la sociedad en tiempos de la vigencia del Concilio Vaticano I. Asimismo, descubre los cambios que vivió el catolicismo como reflejo de las mutaciones propias de la Argentina moderna. La claridad del relato - ilustrado en diferentes oportunidades con elocuentes imágenes seleccionadas- permite una lectura ágil, al mismo tiempo que la contundencia del aparato documental ofrece la posibilidad de una aproximación más meticulosa.

En los primeros capítulos, la autora muestra la transformación de la Iglesia argentina en sintonía con los cambios de una sociedad urbana y un país que pretendía abandonar la imagen de “gran aldea” con el objetivo de modernizarse al estilo europeo. De esta forma, la conocida “romanización” de la Iglesia argentina en este período se articuló con una fuerte influencia del catolicismo francés. Se observa el deseo de la jerarquía eclesiástica de elevar la formación moral e intelectual del clero local y, al mismo tiempo, refinar tanto la liturgia como la decoración de los templos para estar a tono con los tiempos que se vivían. Tanto más interesante es el estudio del papel que protagonizó el laicado en estos cambios colaborando con el refinamiento de las Iglesias y del culto, elementos que eran utilizados como parangón de la modernidad y la distinción de la sociedad y las ciudades. Así, el tradicional planteo que oponía férreamente al catolicismo finisecular con las medidas modernizantes y “extranjerizantes” propuestas por la “Generación del ochenta”, encuentra aquí matices que enriquecen el análisis.

La autora también recorre el camino del catolicismo entre el cambio de siglo y el centenario. Allí se destaca la aparición de una nueva pobreza urbana, que se reflejó en la Iglesia con la multiplicación de humildes parroquias en los barrios periféricos. Estas demostraron el contraste entre los sectores ricos y pobres dentro de la institución. El crecimiento de la pobreza entre los trabajadores urbanos (incentivada por la crisis económica del noventa) obligó la Iglesia a empezar a orientarse hacia “la cuestión social”. A su vez, la preocupación por el tema social se vio impulsada desde Roma con la Rerum novarum, y con el temor al avance comunista, anarquista o socialista. La aparición de los Círculos de Obreros del padre Grote mostró una de las aristas más peculiares de la inserción del catolicismo en este ámbito. De composición interclasista y con alcance nacional, pretendieron nuclear a los obreros de todas las procedencias, pero terminaron siendo identificados con las élites sociales que los apadrinaban. Alentaron la legislación social, pero se abstuvieron de incentivar la formación de sindicatos católicos.

A pesar del esfuerzo de la jerarquía por mantener una imagen de unidad y de “culturizar” a los sectores menos formados, las diferencias entre la “Iglesia culta” y la “Iglesia de arrabal” se profundizaron de la mano de la brecha social que se manifestaba con mayor nitidez con el avance de la democratización. Al mismo tiempo, en los capítulos se traza el recorrido de los esfuerzos de la Iglesia del centenario para constituirse discursivamente como amalgama nacional. Sin embargo, la multiculturalidad que se observaba en el país, también se vislumbraba dentro de las filas de un catolicismo que intentó, a su vez, utilizar la bandera nacional para cohesionarse.

De esta forma, el foco de conflicto que la jerarquía ubicaba en “la cuestión social”, comenzó a correrse hacia la “cuestión cultural”. No solo por las “amenazas” exógenas (como el liberalismo y el comunismo) sino por las crecientes “indisciplinas” de los propios católicos que no se ajustaban a las conductas que los obispos esperaban de su grey. Fomentada por la aparición de la cultura de masas en el país, “la cuestión cultural” terminó volviéndose insoslayable para la Iglesia.

En la segunda parte del libro, Miranda Lida explora el desenvolvimiento del catolicismo en la emergente cultura de masas. Analiza cómo proliferó la industria cultural católica a punto tal de atraer a los medios de comunicación no católicos. El crecimiento del activismo del laicado a través de la Acción Católica y la consecuente presencia católica en las calles dan muestra de una Iglesia en expansión que se observa en el aumento del número de diócesis en el país, especialmente en las zonas urbanas. Además de lo mencionado, el análisis apunta a las tensiones internas de una institución que se debatía entre “calidad” o “cantidad”. Y demuestra la convivencia de una paulatina aceptación de la cultura de masas por parte de ciertos sectores dentro de la Iglesia, con la condena por “inmoralidad” a esa misma cultura, que persistía en otros.

La crisis del treinta introdujo otro tópico de discusión dentro de la Iglesia, que acorde a los cambios en la legislación argentina, terminó por modificar la concepción del abordaje de la “cuestión social” pasando “de la caridad a la justicia social”, y apoyando el intervencionismo estatal. La llegada de Perón a la presidencia entusiasmó a jóvenes católicos pero no así a los militantes adultos que miraban con desconfianza las limitaciones del nuevo presidente al asociacionismo y la exclusiva dedicación a los sectores bajos en detrimento de los sectores medios.

De esta forma, plantea que el conflicto entre Perón y la Iglesia en torno a 1955 tuvo su origen en los recelos existentes desde la llegada del presidente al poder, pero que no se puede entender si no se considera que la transformación propia de la sociedad afectó la relación Perón - Iglesia. Al subvertir el tradicional respeto por la autoridad, el peronismo conmovió al catolicismo que tuvo que lidiar con una profundización de la brecha entre la “jerarquía” y el “pueblo”. Al mismo tiempo, la Iglesia se enfrentó a la ambivalencia de convertirse en un factor de poder con características de actor corporativo para presionar sobre los gobiernos, con la flexibilización de sus posiciones para mantener al laicado “inquieto y activo” en sus filas. En el preludio del Concilio Vaticano II, la impronta social de la Iglesia argentina, que empezó a participar activamente de la Celam, convivió con sectores tradicionalistas que rechazaban estas medidas.

Esta novedosa síntesis de la historia del catolicismo argentino, fruto de una profunda y extensa investigación, es una referencia ineludible. Tanto para aquellos que pretendan adentrarse en la historia de una institución religiosa, como para quienes deseen profundizar cualquier tema de la historia argentina donde se entrecrucen las variables de la modernidad, la cultura y la sociedad.


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