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Pasado Abierto - Año de inicio: 2015 - Periodicidad: 2 por año
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Moretti

Pasado Abierto. Revista del CEHis. Nº5. Mar del Plata. Enero-Junio 2017.
ISSN Nº2451-6961.
http://fh.mdp.edu.ar/revistas/index.php/pasadoabierto


Patriotismo Internacionalista
El Partido Comunista (PC) ante la Guerra de las Malvinas

Ignacio Moretti
Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires, Argentina
lic_moretti@yahoo.com.ar


Recibido:23/05/2016.
Aceptado: 20/12/2016.

Resumen

Si hay una temática que ha sido ampliamente abordada desde los más variados puntos de vista, constituyéndose en un núcleo histórico que condensa multiplicidad interpretativa, es la Guerra de las Malvinas. Sin embargo, esta vigorosidad bibliográfica oculta espacios invisibilizados en la dimensión pública de la historia reciente, como ser el posicionamiento de los actores políticos y culturales de la izquierda frente a dicho hito. Este artículo pretende contribuir al estado del arte, a través del abordaje de una de estas áreas no debidamente problematizadas: el posicionamiento del partido comunista frente al conflicto bélico a través del análisis y exégesis de los documentos oficiales de su comité central. Explicitación a partir de la cual nos interrogaremos sobre las razones, sean normativas o circunstanciales, de los pronunciamientos efectuados por este actor político de izquierda; verdadero “punto ciego” de la exploración sobre el pasado reciente.

Palabras claves: Guerra de Malvinas; Partido Comunista; dictadura cívico militar argentina; patriotismo; internacionalismo.

Internationalist patriotism
The (PC) Communist Party against the Malvinas War

Abstract

If there is a topic that has been extensively studied from the most varied viewpoints, becoming a historical nucleus condenses interpretative multiplicity, is the Malvinas War. However, this literature invigorated hidden spaces invisible in the public dimension of recent history, such as the positioning of political and cultural actors on the left front of the milestone. This article aims to contribute to the state of the art, through the approach of these areas not adequately problematized: the positioning of the Communist Party against the war through the analysis and exegesis of the official documents of its central committee. Explication from which we will question the reasons, whether regulatory or circumstantial, the pronouncements made by this political actor left; true "blind spot" of exploration on the recent past.

Keywords: Falklands War; Comunist Party; civic-military dictatorship Argentina; patriotism; internationalism.

Patriotismo Internacionalista
El partido comunista (PC) ante la Guerra de las Malvinas


Consideraciones Preliminares

La última dictadura cívico-militar implicará para las agrupaciones de izquierda, en términos generales, la suspensión de su actividad política merced al comunicado nº6 de la Junta militar, la ilegalización y prohibición de gran parte de los mismos: PST, PO, PCR, [1] además, huelga decirlo, de la agrupación PRT-ERP. Por su parte, sugestivamente, el PC sería considerado partido parlamentario, razón por la cual sólo se le suspenderán sus actividades.

Concomitantemente a este estatus legal-institucional si se quiere, el carácter declaradamente anticomunista, pro-occidental y cristiano del nuevo régimen, y su consecuente mirada maniquea, signan definitivamente la suerte de las agrupaciones de izquierda. El ímpetu y pretensión dictatorial de anular toda representación social, política y cultural que problematice el conflicto, establece la necesariedad de fortalecer una cultura “legítima y verdadera” y destruir, signar un manto de sospecha y desaparecer a la cultura oponente. Vale decir, al interior de un discurso que, como lo muestra Ollier (2009), busca fomentar el aislamiento y la construcción de un relato sin conflictividad, la suerte de las agrupaciones de izquierda parecía echada: clandestinidad, trabajo subterráneo, desaparición, persecución, tortura y muerte.

En este contexto de prohibición y persecución de toda representación de carácter conflictivo respecto al ethos jerárquico, ordenado y autoritario desplegado por el PRN, sucede aquel 2 de Abril de 1982 y el inicio de la Guerra de las Malvinas. Entonces se edifican un conjunto de interrogantes a manera de aparentes encrucijadas para los actores de izquierda: ¿Cómo fue leída la guerra por los diversos partidos de izquierda?; ¿Qué postulados, explicaciones o marcos teóricos esgrimieron para fundamentar dichas lecturas?; ¿De qué forma es posible pensar la lógica de acción e intervención desplegada por parte de un sujeto que se ubicaba en el centro de imputación, represión y silenciamiento del Proceso de Reorganización Nacional?; ¿La Guerra de Malvinas fue pensada por la izquierda partidaria como un fin en sí misma, o simplemente como medio para la consecución de otros objetivos?

Este artículo propondrá un transitar exploratorio e inicial respecto a estos interrogantes, a través de una metodología que haga eje en la búsqueda, revisión, exégesis y compresión exhaustiva de fuentes documentales primarias de una de las representaciones político-partidarias de la izquierda argentina: [2] El Partido Comunista (PC). Abordaje que quiere contribuir a ese ejercicio tan conflictivo como necesario de desvelamiento de ciertas porciones de la historia reciente no debidamente problematizadas. [3]


Pueblo, Patria y Antiimperialismo. El anclaje del partido comunista frente a la Guerra de Malvinas

Malvinas lejos de llamar al silencio, indujo a todo el arco político, económico, social y cultural a una rápida y contundente toma de posición pública. La pasividad y/o privatización de la opinión frente a mayúsculo acontecimiento sería sopesado como oposición, con las más diversas adjetivaciones: traición, imperialista, colonialista, entre otras. En este sentido, el Partido Comunista (PC) suscribió una participación activa desde las tribunas públicas de folletos, volantes y periódicos partidarios entre los meses de abril y junio de 1982. Mayor producción relativa –en comparación con el resto de expresiones del arco político e ideológico de la izquierda- que tiene que ver no sólo con las dimensiones propias de la estructura partidaria, sino con el diferencial de su estatus legal-institucional, donde sólo se suspendieron sus actividades, mas no fueron ilegalizadas. Pueden contabilizarse una veintena de volantes, folletos y declaraciones del Comité Central, una decena de comunicados del Comité Capital, dos libros de compilación y explicación del posicionamiento del partido, además de los números editados de las diversas revistas y periódicos partidarios de circulación periódica, entre los cuales aquí destacaremos el Periódico Qué Pasa y la revista Comentarios.

Resulta ilustrativo comenzar esta elucidación sobre la conducta del PC haciendo alusión a la circulación de rumores previos sobre la posibilidad de una incursión armada en las Islas Malvinas el mes de marzo de 1982 en el Periódico Qué Pasa. Al respecto, el 10 de marzo, en dicho periódico se divulga el trascendido respecto a la posibilidad de que la diplomacia argentina pudiese “perder la paciencia sobre el caso Malvinas” y se decidiese a encarar una operación de tinte militar. Frente a este murmullo, cual lógica anticipatoria, el PC rápidamente sentencia que “como quiera que sea, echar de las Malvinas a los imperialistas ingleses es, sin duda, una buena causa, pero echarlos en serio”; [4] coincidiendo con lo manifestado el 3 de Abril: “El Partido Comunista apoya decididamente la recuperación de las Islas Malvinas después de 150 años de dominación imperialista de la Gran Bretaña”. [5]

Asimismo, se interroga acerca del peligro de que estos rumores sean utilizados para crear un fervor nacionalista que compensase el descrédito del que es objeto el autodenominado pomposamente Proceso de Reorganización Nacional. De esta forma, el PC resulta plenamente consciente de la posibilidad de la utilización del conflicto bélico, a través de lo que califica como una calculada agitación propagandística que manipulase los justos sentimientos del pueblo. De esta forma, frente al posible uso de la causa malvinas como eje de una intentona contrarrevolucionaria y desmovilizadora, que frene la protesta social y la apertura democrática en ciernes, el PC manifiesta de forma tajante:

“La reconquista de las Malvinas no puede ni debe postergar la aspiración popular de terminar con ese proyecto desnacionalizador que nos gobierna. Cabe desconfiar de quienes exhortan a la ciudadanía a postergar la lucha por la democracia, el pan, el trabajo y la independencia nacional globalmente entendida (…) Estamos dispuestos a defender las Malvinas (…) pero no vamos a dar nada –y mucho menos un cheque en blanco- para operaciones políticas continuistas que, escudándose tras reivindicaciones territoriales justas, procuran la desmovilización del pueblo”. [6]

Este reconocimiento sobre la lógica manipulatoria de la causa malvinas descansa sobre otra afirmación, la de las causas de índole político, económico y social que han determinado la utilización de esta estrategia por parte de la dictadura. En una entrevista al secretario general Athos Fava intitulada Una justa lucha nacional[7] -todo un resumen de la posición asumida- se enuncian tres causas que han servido como detonantes de esta situación: La crisis económica reinante; la creciente efervescencia y movilización popular y, finalmente, la crisis política interna del gobierno. De esta forma, frente al precipicio del naufragio y de la derrota política, Malvinas se corporizaba para el PRN como la única tabla de salvación en virtud de su significación histórica y popular.

Sin embargo, a pesar de esta intencionalidad, el PC afirma la imposibilidad manifiesta de su consecución. ¿Qué explicación vierte o sobre qué fundamentos el PC se asienta para realizar esta afirmación tan concluyente? Primeramente, sobrevuela en todas las fuentes consultadas una creencia o confianza central: el accionar de pueblo siempre constituye un núcleo de buen sentido. Vale decir, frente a cualquier intento de manipulación, el pueblo con su accionar mismo en las “jornadas históricas” del 2 y el 10 de abril en la Plaza de Mayo demuestra su sensibilidad, coherencia y madurez. No puede haber manipulación porque el pueblo ha demostrado ser no manipulable. Por otro lado, el pueblo no puede ser usado porque comprende con exactitud el verdadero significado de Malvinas. Justamente es aquí, en esta afirmación, donde emerge uno de los tópicos recurrentes en todos los argumentos de los partidos de izquierda: [8] el desborde de sentido de Malvinas o, en palabras más sofisticadas, el despliegue de la idea hegeliana de la astucia de la historia, donde un hecho acaecido en determinado contexto y debido a una serie de causas se proyecta con una luz y significación propia que excede y desborda las consideraciones iniciales. Esta inconmensurabilidad simbólica implica que por más esfuerzos o voluntad que el Proceso tenga en controlar, dirigir y delimitar la significación de la Guerra de Malvinas, este hecho desborda sus intencionalidades, escapando así a su posibilidad de manipulación.

Asimismo, esta tesis de las omnipresentes consecuencias no queridas del actor se entrelaza y sirve como fundamento para otra de las enunciaciones centrales, presente en absolutamente todas las fuerzas de izquierda para su apoyo decidido a la Guerra de las Islas Malvinas: el imperativo de diferenciación. Sólo al postular una significación intrínseca de Malvinas, no manipulable y que excede toda posibilidad de encorsetamiento es factible que afloren los significados, principios e imperativos teóricos que la izquierda, y el PC, postula.

En este sentido, el PC debe realizar necesariamente una tarea de diferenciación, de tajante distinción entre el actor de los hechos y sus intencionalidades por un lado, y, por otro lado, el acto, el hecho en sí mismo y su significado inmanente; entre el Proceso de Reorganización Nacional y la Guerra de las Islas Malvinas en este caso. Según las propias palabras del PC, sólo este ejercicio permitirá sopesar objetivamente este hecho histórico: “Nadie ignora nuestras discrepancias con el actual gobierno militar durante estos seis años. Pero ante la envergadura de los acontecimientos que estamos viviendo, en los que se juega el destino nacional, corresponde con más razón aún, si cabe, mantener la objetividad al analizar la actual política oficial”[9] Objetividad que se vería dañada no sólo por el mancillamiento de la justa causa con las intenciones indecorosas propiciadas por el PRN, sino también y fundamentalmente, porque lo relevante es -más allá de todas las intencionesla recuperación de las Islas Malvinas luego de 150 años de usurpación colonialista.

“La recuperación de las Islas Malvinas y sus dependencias, incorporándolas prácticamente al territorio nacional, ha sido un acontecimiento de gran proyección nacional e internacional, que ocupará su lugar en nuestra historia, al margen de quienes la llevaron a cabo y las circunstancias especiales en que tuvo lugar”. [10]

Así, el desborde sentido de Malvinas posibilita al PC realizar este operativo de diferenciación, el cual intenta despegar categóricamente el apoyo brindado a la guerra por sus “significados intrínsecos” del tinte político y las intencionalidades del PRN. Este apoyo que señalamos lejos se encuentra de reducirse a lo meramente declarativo. El PC puso en movimiento un andamiaje de viajes al exterior de varios de sus principales dirigentes, [11] con el objetivo de brindar información y comunicar la justa causa de la guerra, de forma tal lograr congregar apoyos internacionales; “Nuestro partido decidió contribuir al esclarecimiento de nuestra posición y del carácter de la lucha de nuestro pueblo en diversos países del mundo (…) Con ese propósito envió a diversos camaradas a países europeos y americanos, y continúa haciéndolo”. [12]

Hasta aquí hemos repasado, para expresarlo de algún modo, cuáles eran las condiciones para apoyar la Guerra de las Malvinas: el despliegue de la inconmensurabilidad simbólica de Malvinas y el imperativo de diferenciación. Sin embargo, el interrogante que pretendemos elucidar a través de la lectura de las fuentes primarias oficiales del comité central del PC es el siguiente: ¿Qué tipo de razones fundamentan este apoyo?; ¿Se trata de razones meramente pragmáticas u acomodaticias o, por el contrario, radican en imperativos teóricos hondos al programa de la izquierda?; ¿Se despliegan razones de tinte nacionalista o de contenido internacionalista?

El PC no escapa a la generalidad de los partidos de izquierda en el despliegue de razones históricas de tinte nacional. De esta manera, se sopesa Malvinas como el resarcimiento de una reivindicación histórica honda a nuestro sentimiento patriótico, razón por la cual en diversas publicaciones se realiza el consecuente recorrido a lo largo de los 150 años de usurpación británica. Conjuntamente a esta fundamentación, el PC también recurre a otros lugares comunes para fundamentar su apoyo, como ser su presunta importancia geopolítica y económica. Sin embargo, los fundamentos de su apoyo lejos se encuentran de restringirse a razones de índole nacional, sino que, por el contrario, la significación de estas razones anteriormente vertidas estriba en su entrelazamiento con el sentido anticolonialista de Malvinas. Vale decir, en Malvinas, para el PC, logra fundirse en una comunión perfecta la reivindicación de una vieja posesión nacional y el intrínseco sentimiento antiimperialista del proletariado.

“En cuanto a la recuperación de las Islas Malvinas, que ha sido una reivindicación histórica de los argentinos, afirmamos que ese hecho es un gran acontecimiento histórico de proyección nacional e internacional, al margen de quienes lo llevaron a cabo y de las circunstancias especiales en que tuvo lugar. Los trabajadores siempre hemos sostenido una actitud anticolonialista y antiimperialista, y la satisfacción de esta vieja aspiración nacional no puede merecer más que nuestro apoyo decidido”. [13]

En este sentido, se retoma un argumento que será objeto de consenso por parte de todo el arco partidario de la izquierda argentina: Malvinas es la expresión del dominio imperial, del sojuzgamiento de las potencias imperialistas sobre los países oprimidos y, en este sentido, Malvinas también representa como enclave colonial, la contradicción objetiva entre los intereses de los países dependientes y el de los países opresores. De esta forma, la Guerra de Malvinas es calificada como una auténtica batalla contra el imperialismo.

De la perfecta comunión a la que antes hacíamos referencia entre los sentimientos antiimperialistas y patrióticos es desde donde surge una de las consignas polares del PC, que en sus propias palabras no es más que el resumen dictado por el sentir del pueblo de la cuestión en danza: “Hay quienes olvidan, o quieren olvidar, que desde nuestro enfoque argentino está en juego no sólo una parcela irrenunciable de nuestro territorio, sino en definitiva la dignidad nacional: el dilema es patria o colonia”. [14] Y será justamente en base a este argumento que la guerra de Malvinas será sopesada como una guerra eminentemente justa. Esta posibilidad de adjetivar una contienda bélica, decretando su legitimidad o ilegitimidad, estriba principalmente en si la misma se libra para liberarse del yugo de una potencia colonialista, como han sido nuestras guerras de independencia o lo es Malvinas, o si se trata de una guerra llevada a cabo por intereses ajenos a la liberación nacional, como lo fueron la guerra del Paraguay o la pretensión de llevar a cabo una guerra con Chile por el conflicto del Canal de Beagle.

En síntesis, podríamos decir que en términos teórico-ideológicos, el PC fundamenta su apoyo a la Guerra a través de una paradójica conjunción entre valores de tinte nacionalista con el característico internacionalismo obrero del legado marxista-leninista, poniendo de realce el hondo patriotismo que anima desde antaño al partido y que se trata – supuestamente- de una de sus características distintivas;

“El PCA (…) está dispuesto a movilizar a todos sus afiliados y amigos para enfrentar, junto a todo el pueblo y a las fuerzas armadas, cualquier intento de agresión imperialista. Esta posición es absolutamente coherente con el acendrado patriotismo de los comunistas (…) Nuestro patriotismo, basado en los principios marxistas leninistas e inspirado en los próceres de nuestra independencia, se conjuga con el internacionalismo proletario”. [15]

De esta forma, el PC caracteriza su posición como la de un patriotismo internacionalista, por la cual realiza un nuevo encadenamiento identitario: “Por ser patriotas e internacionalistas, los comunistas somos consecuentes revolucionarios y antiimperialistas”. [16] Este “patriotismo internacionalista”, donde el componente internacionalista se transforma en una mera adjetivación, se define de la siguiente manera:

“Está basado en un amor profundo a nuestra tierra y a su gente, a su historia y a su cultura, a su presente difícil y su futuro esperanzado (…) Pero, al mismo tiempo, nos sentimos hermanos de los demás pueblos del mundo que luchan, igual que nosotros, por el pan, el trabajo, la paz y la independencia nacional”[17] .

Estos fundamentos, lejos de quedarse en lo meramente propositivo, implicaron apoyos explícitos a las estrategias gubernamentales del PRN. Por ejemplo, en el apartado intitulado “Lo positivo y lo negativo de la actitud del gobierno militar” del informe de Athos Fava Malvinas: Batalla por una nueva Argentina del 5 de Junio, el secretario general establece que el PC apoya la defensa de la soberanía realizada por el PRN frente a los embates de Reagan y Alexander Haig, asimismo acompañan la posición negociadora del PRN en los fueros internacionales y los discursos y palabras vertidas por el Canciller Costa Méndez y el presidente de facto Leopoldo Fortunato Galtieri. En este artículo al cual hacemos referencia, sobrevuela una afirmación no explicitada: el PRN no peca por actitudes o medidas erróneas, sino que peca por la insuficiencia y parcialidad de sus acciones. Y aquí justamente será donde el PC –coincidiendo ampliamente con las otras fuerzas políticas de izquierda- propondrá un conjunto de medidas, como ser, en primera instancia, la restauración de los derechos políticos y sociales del pueblo argentino –en los cuales se hace un llamamiento explícito por la resolución del tema de los desaparecidos-; seguidamente, el manejo de la política económica que debe tener como norte evitar que los costos de la guerra sean sobrellevados por los trabajadores. Así, ante la grave emergencia económica, el PC propone una serie de medidas para concretar 3 objetivos considerados centrales para mejorar la situación económica: A) Poner en actividad la capacidad ociosa, ensanchando el mercado interno y mejorando la vida de los trabajadores; B) Mantener las reservas de oro y divisas; y C) Reestructurar el presupuesto nacional asegurando la defensa nacional pero sin hacer mella sobre las obras e inversiones públicas.

Sin embargo, más allá de las medidas esbozadas, en el caso del PC nos debemos detener en la importancia que les asigna a los demás actores políticos y sociales endógenos en el transcurso de la contienda armada. En este sentido, el PC –a contrapelo de muchas fuerzas políticas de izquierda- será muy enfático al apoyar las medidas contenidas en las propuestas programáticas de la Multipartidaria; asimismo sopesará como positivo el accionar de la CGT y la Iglesia en el conflicto y observará con buenos ojos la posibilidad de una mediación papal al estilo conflicto del Beagle. Pero será más insistente en sus fuentes al dotar de absoluta centralidad al rol de las FF.AA. en el conflicto. Al respecto – como ya lo había realizado al iniciarse el PRN-, el PC realiza un llamado a la recreación de la ligazón histórica existente entre Pueblo y FF.AA., dejando así atrás años de fracturas y divorcios. [18]

Toda esta batería de medidas políticas, sociales y económicas, junto con la determinación de qué rol debe jugar cada actor político y social no son sino condiciones para el logro del principal elemento que nos posibilitará el triunfo final: la absoluta unidad nacional. Según reza este nuevo imperativo del PC, la apertura de un nuevo período histórico con la Guerra de las Malvinas hace imprescindible la construcción de una unidad nacional verdadera, donde los particularismos e intereses personales se hagan a un lado en pos de los intereses de la Nación. “Corresponde a todos asumir sus responsabilidades en esta hora histórica. Ningún interés personal, de sector o de partido puede anteponerse al interés general de la Nación”[19]. Así, sólo la unidad de todas las fuerzas progresistas detrás de esta oportunidad histórica que se presenta institucionalizada –nuevamente- en una convergencia cívico-militar es garantía de la consecución de los fines propuestos;

“Es comprensible que las FF.AA. no puedan derrotar solas a la agresión imperialista, obtener la paz justa y honrosa y combatir al enemigo dentro del país. Los civiles solos, tampoco. Es el momento de intensificar el diálogo en todos los niveles y ampliarlo sin restricciones ni exclusiones para apurar la marcha a la convergencia y plasmarla en un gobierno de coalición cívico-militar de contenido patriótico y democrático”. [20]

Si la unidad en el frente interno es una de la condiciones para ganar la guerra, la otra, sin duda, es la solidaridad internacional en el frente externo. Al respecto, el PC repasa los invalorables apoyos –que son sopesados como índices de la legitimidad y justicia de la causa- del Movimiento de Países No Alineados (MONOAL), los países latinoamericanos (lo cual se evalúa, concomitantemente, como la re-apertura de la solidaridad latinoamericana, cumpliendo los viejos sueños de Bolivar, San Martín y José Martí), el conjunto de los países socialistas, el sindicalismo internacional, y del Frente Foribundo Marti, entre otros.

Asimismo, en diversos artículos, [21] el PC realiza, una profunda defensa del rol de la URSS respecto a la Guerra de Malvinas. Apoyo activo que lejos de tratarse de un caso aislado, el PC enfatiza que se trata de una declaración de principios histórica de la URSS, que se verifica en su rol como principal promotor de las políticas de descolonización y la liberación de los países oprimidos; “La URSS tiene una posición consecuente de paz, de apoyo a la soberanía y de aliento a la negociación pacífica”. [22]

El despliegue del imperativo de la unidad nacional y de la consigna resumen “patria o colonia” le posibilita al PC realizar una división maniquea de los posicionamientos entre aquellos que son leales y apoyan la causa de forma activa y, por el otro lado, aquellos que bregan por un “silencio patriótico”, que no es otra cosa sino pasividad. Respecto a éstos últimos, el PC verterá fuertes críticas, no sin antes proceder a la elaboración de una tipología de los diferentes segmentos “anti-patrióticos”. [23] En primer lugar, se encuentran los denominados “derrotistas”, caracterizados como exclusivamente interesados en la postguerra, pensando que Malvinas se reduce a un mero hecho militar. De esta manera, se encuentran desprovistos de la perspectiva antiimperialista y no tienen fe en el pueblo argentino ni en los sectores progresistas de las FF.AA, por lo que objetivamente sirven al enemigo. Por otro lado, están “los chovinistas”, que son aquellos que apoyan la lucha pero se resisten a participar y a encarar los cambios necesarios para ganar la guerra. En tercer lugar, se encuentran los “extremistas de ultraizquierda” que subestiman la magnitud del hecho acaecido el 2 de abril y creen que hay que seguir agitando las consignas que se presentaban con anterioridad a la guerra, sin comprender que nos encontramos ante una nueva realidad; debilitando de esta forma la lucha antiimperialista. Y, por último, se refieren a los “anticomunistas” (abiertos o solapados), que antes de contar con la ayuda de los países socialistas y con el de la URSS prefieren entregar las islas.

De esta forma, Malvinas posee la virtud anexa de impeler a todos a fijar una posición real, clarificando quiénes son nuestros verdaderos amigos y enemigos tanto internos como externos; quiénes son los verdaderos antiimperialistas y patriotas y quiénes no. De esta manera, Malvinas es útil en tanto despliega un efecto de desenmascaramiento que permite señalar a los enemigos reales del país, y proceder en consecuencia; “Las fuerzas democráticas, particularmente los comunistas, consideran que en este momento se debe desplegar una gran campaña de esclarecimiento y de denuncia a los enemigos abiertos y encubiertos”. [24]

Y si primeramente nos posibilita identificar a nuestros enemigos, por el otro lado, la guerra de Malvinas ha tenido otra utilidad para el PC: allanó el camino para la conformación de una nueva “comunidad de intereses”, mejor dicho, la real y verdadera comunidad de intereses a la cual la Argentina siempre estuvo destinada a pertenecer y, por lo tanto, también una nueva inserción en el mundo. Esta nueva comunidad no es otra que la de los países socialistas, la URSS, los países latinoamericanos y el MONOAL.

Pero no es la única utilidad que posee la guerra para el PC, ya que, al igual que lo postulado por otras fuerzas de izquierda, observa que este hecho vivifica, generaliza y profundiza las energías democráticas. De esta forma, Malvinas funciona como transporte y como catalizador de las ansias de clausura de la etapa dictatorial. Vale decir, el PC entiende que el pueblo mediante su movilización tanto el 30 de marzo como las jornadas del 2 y 10 de abril ha abierto y ahondado una brecha participativa que resulta imposible de clausurar. El pueblo ganó nuevamente la calle, volvió a conquistar la plaza de mayo de forma espontánea y se reubicó como sujeto político. Así, la guerra de Malvinas actúa como hito de esta vuelta de la política democrática; otra de las consecuencias no queridas de Malvinas y proceso imposible de revertir para la mirada del PC, más aún si se tiene en cuenta su pertenencia, como hacíamos alusión anteriormente, a una nueva comunidad de intereses. En síntesis, la Guerra de Malvinas brinda un nuevo inicio, abre un nuevo tiempo histórico y político que no puede poseer otro contenido que no sea democrático.

Más allá de los puntos comunes ya esbozados, hay una clara posición diferencial del PC respecto al resto de los partidos de izquierda: la respectiva a los medios a utilizar en la contienda o, para ser más exactos, sobre el rol de las negociaciones en los foros internacionales. Mientras gran parte de los partidos de izquierda evalúan toda negociación en la ONU u OEA como una estrategia francamente capitulista que demuestra la naturaleza pro-imperialista del PRN, el PC propone en numerosas oportunidades no sólo a estos fueros como una posibilidad, sino como una necesaria vía para encontrar una solución pacífica al conflicto. En este sentido, no sólo asistimos al diferencial respecto del rol central de las negociaciones en los organismos internacionales (a diferencia de su opinión sobre toda negociación bilateral), sino en relación con el contenido de los fines propuestos. Sin lugar a dudas, el objetivo final es la recuperación de las Islas Malvinas, pero en el caso del PC bajo la fórmula de “una paz justa y honorable” que contemple la dignidad nacional. Aquí no observamos, quizás paradójicamente para lo que observaremos en gran parte de la izquierda partidaria, un imperativo de radicalización del conflicto armado, ni tampoco un ensalzamiento del espíritu belicista. Por el contrario, observamos un PC que propone una salida negociada en el marco de los organismos internacionales, que llegase a contemplar el establecimiento de una administración transitoria en las Islas compartida por la misma ONU, Argentina, Brasil, India y Gran Bretaña.

“Una administración transitoria a cargo de las Naciones Unidas daría garantía adecuada a la transición necesaria, y en tales condiciones podría la Argentina replegar sus tropas al continente siempre que, simultáneamente, se retire del Atlántico Sur la flota británica”[25]

“Ante la grave situación consideramos que se debe apelar a la Organización de las Naciones Unidas para que ordene el cese inmediato del fuego y condene a los responsables de haber violado las resoluciones sobre descolonización”[26] .


Consideraciones Finales

Claramente, en función del somero y exploratorio recorrido realizado, la Guerra de las Malvinas lejos de llamar al silencio al Partido Comunista, lo indujo a una rápida reacción y posicionamiento, al igual que el resto de los partidos políticos de izquierda. Ubicación frente al conflicto que, según hemos querido delinear, se fundamentó sobre una batería de imperativos teóricos, supuestos históricos y presunciones políticas, más no sobre argumentos acomodaticios u epidérmicos. Como bien señala Horacio Tarcus (2007), la guerra de las Malvinas produjo en la izquierda, por así decirlo, un choque de valores, criterios e imperativos de antaño; tensión y pugna frente a la cual los distintos actores debieron operar una tarea de jerarquización, sobrevalorando ciertas líneas de análisis y subvalorando otras.

De esta manera, la Guerra de las Islas Malvinas produjo una fuerte tensión entre principios teóricos y prácticos al interior de la izquierda argentina, provocando una profunda encrucijada entre la oposición que profesaban frente a la crudeza del Proceso de Reorganización Nacional y la existencia de fuertes imperativos teóricos que los impelen a posicionarse a favor de la contienda bélica, sumado a la interpelación que el mismo hecho Malvinas provocaba desde el campo nacional-popular.

Al interior de esta tirantez, el Partido Comunista plantea una complementación o maridaje entre diferentes componentes teóricos y políticos que logran estructurar una posición que podemos sintetizar como la de un “patriotismo internacionalista”. Así, la absoluta primacía del clivaje antiimperialismo/imperialismo (o, en otros términos, liberación/dependencia) como factor explicativo, como tamiz si se quiere, para posicionarse frente a la Guerra de todo el arco ideológico de la izquierda partidaria argentina, se conjuga con la interpelación que la Guerra de Malvinas le realiza a la izquierda en términos de establecerse como una causa nacional y popular. Interpelación que lejos de ser fácilmente digerida por la izquierda, tensiona en extremo el propio quehacer de estos actores. Por último, pero no por ello un ingrediente menor, el PC incorpora un diferencial respecto a todo el arco de la izquierda: el sopesamiento de la centralidad del rol de las FF.AA., específicamente su ala “patriótica”, en tanto posibilidad, con Malvinas como excusa, si se quiere, de recrear de la ligazón histórica existente entre el Pueblo y las FF.AA. Sustrato históricamente perseguido por el PC que se ha corporizado, por ejemplo, en el llamamiento a una Convergencia cívico-militar aquel 24 de marzo de 1976.

De esta forma, las razones de su posicionamiento lejos de ser epidérmicas o circunstanciales, anidándose en argumentos profundos de la matriz de la izquierda, cuya aplicabilidad o justeza lejos se encuentra este artículo de pretender establecer, pero sí creemos que ha contribuido a explicitar y analizar.

“Hay abrumadora evidencia de que si hubo unanimidad fue por opción, elección y convicción, y no por prudencia. La prudencia podría explicar el silencio, pero no el respaldo activo” (Vicente Palermo, 2007: 301)



Referencias bibliográficas


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Ignacio Luis Moretti es Licenciado en Ciencia Política por la Universidad de Buenos Aires; Diploma de Estudios Avanzados en Política y Economía (IDAES-UNSAM); Magíster en Ciencia Política (IDAES-UNSAM) y Doctorando en Ciencias Sociales (UBA). Docente e Investigador de la Carrera de Ciencia Política, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires. El presente artículo es un extracto revisado y modificado de la tesis de maestría presentada y aprobada por IDAES-UNSAM, intitulada ¿El espejo que tiembla?: Un análisis del posicionamiento de los intelectuales y los partidos políticos de izquierda frente a la Guerra de Malvinas, bajo la dirección del Dr. Hernán Camarero (UBA-CONICET).


[1]PST: Partido Socialista de los Trabajadores; PO: Política Obrera; PCR: Partido Comunista Revolucionario. A este listado se adiciona el Partido Obrero Trotskista (POT), El Partido Comunista Marxista Leninista (PCML) y Vanguardia Comunista (VC).

[2]Cabe indicar, como precaución general, que no se trata de cualquier tipo de fuente histórica, sino que este trabajo abordará casi con exclusividad documentación oficial del comité central. Sin lugar a dudas, esta elección no se encuentra exenta de dificultades metodológicas y limitaciones interpretativas pero, en este primer abordaje exploratorio, hemos priorizado el análisis y comprensión de la posición institucional “formal” del partido.

[3]Cabe indicar que hay pocos antecedentes bibliográficos que aborda en su especificidad el posicionamiento de los partidos de izquierda frente a la guerra de las Malvinas –más allá de las menciones epidérmicas y al pie en las historias sobre el proceso e historias partidarias-. En este sentido, cabe recordar el artículo de Bonnet, Alberto (1997). La izquierda argentina y la guerra de Malvinas. Revista Razón y Revolución, Nº3. Por otro lado, cabe mencionar el abordaje del Partido Comunista en su quehacer durante la Dictadura CívicoMilitar realizado por Natalia Casola (2015), el cual constituye uno de los primeros desarrollos investigativos sistemáticos del PC durante los años de Plomo. Sin embargo, la temática de Malvinas es surcada rápidamente y sin demasiada especificidad.

[4]Periódico Qué Pasa, Año 2, n°56, Bs. As., 10 de Marzo de 1982, s/d.

[5]5 Comité Central del Partido Comunista (3 de abril de 1982). Declaración del Comité Cental, Bs. As, p. 1.

[6]L6 Periódico Qué Pasa, Año 2, n°59, Bs. As., 31 de Marzo de 1982, p. 1.

[7]Entrevista al Secretario General Athos Fava (21 de Abril de 1982). Periódico Qué Pasa, Año 2, n°62, Bs As

[8] Si bien no es el objetivo del presente artículo, cabe indicar que todos los partidos de izquierda (Política Obrera, Partido Socialista de los Trabajadores, Partido Comunista Revolucionario, el Partido Obrero Trotskista-Posadista, Partido Comunista Marxista-Leninista, Frente Izquierda Popular y Confederación Socialista Argentina) manifestaron –obviamente a través de distintos y variados anclajes conceptuales e históricos, y disímiles posicionamientos respecto al PRN- su apoyo a la Guerra de Malvinas. Para ver algunos de estos fundamentos, véase Moretti, Ignacio (2016). El Reino de los Imperativos. Análisis del posicionamiento de los Partidos Políticos Trotskistas (PO y PST) ante la Guerra de las Malvinas", en Revista de Ciencias Sociales y Humanas del Instituto de Investigaciones Socio-Económicas (RevIISE) Vol 8 n°8, Julio, Universidad Nacional de San Juan, pp 31-43; y Moretti, Ignacio (2011). ¿El espejo que tiembla?: Un análisis del posicionamiento de los intelectuales y los partidos políticos de izquierda frente a la Guerra de Malvinas. Buenos Aires, Zeit Ediciones

[9]Comité Central del Partido Comunista (5 de junio de 1982). Malvinas: Batalla por una nueva Argentina. Versión reducida del Informe de Athos Fava , p. 10.

[10]Entrevista al Secretario General Athos Fava (21 de Abril de 1982). Periódico Qué Pasa, Año 2, n°62, Bs As

[11]Sólo para citar algunos ejemplos, podemos mencionar el viaje de Patricio Etchegaray a Cuba, Alfredo Varela a Finlandia, Rubens Iscaro ante la Federación Sindical Mundial, Fanny Edelman a Nicaragua, Cuba y Berlín, y los respectivos viajes a Francia y la URSS realizados por el Secretario General Athos Fava

[12]Comité Central del Partido Comunista (5 de Junio de 1982). Malvinas: Batalla por una nueva Argentina. Versión reducida del Informe de Athos Fava, p. 11.

[13]Comité Central del Partido Comunista (26 de Abril de 1982). Por un 1º de Mayo de lucha contra la agresión imperialista, por el pan, el trabajo, la democracia y la paz mundial, Bs As, p. 2

[14]Nota de Tapa: Ganar la Guerra (8 de Junio de 1982). Periódico Qué Pasa, Año 2, nº69, Bs As.

[15]Artículo Conversando con Athos Fava (Mayo 1982). Revista Comentarios, Año 5, n°5, Bs As, p. 10.

[16]Comité Central del Partido Comunista (Junio de 1982). Malvinas: Batalla por una nueva Argentina. Versión reducida del Informe de Athos Fava en la reunión del Comité Central del 5 de Junio de 1982, p. 13.

[17]Comité Central del Partido Comunista (Junio de 1982). Malvinas: Batalla por una nueva Argentina. Versión reducida del Informe de Athos Fava en la reunión del Comité Central del 5 de Junio de 1982, p. 12.

[18]Este posicionamiento sobre la ligazón histórica entre pueblo y FF.AA sí representa un decidido diferencial del PC respecto al resto de los partidos de izquierda, sólo asimilable en algún sentido al FIP.

[19]Comité Central del Partido Comunista (25 de mayo de 1982). Todo para derrotar al imperialismo AngloYanqui. Bs As. Pág. 5.

[20]Comité Central del Partido Comunista (Junio de 1982). Malvinas: Batalla por una nueva Argentina. Versión reducida del Informe de Athos Fava en la reunión del Comité Central del 5 de Junio de 1982, p. 1.

[21]Véanse el Artículo URSS, Potencia Anticolonial (27 de Abril de 1982). Periódico Qué Pasa, Año 2, n°63, Bs As., y el Artículo Los soviéticos con el pueblo argentino (4 de Mayo de 1982). Periódico Qué Pasa, Año 2, n°64, Bs As.

[22]Al respecto, mucho se ha escrito y hablado respecto a la relación entre el apoyo del PC a la guerra y el acompañamiento que realiza la URSS, desarrollándose fundamentalmente la versión más extendida que establece que el PC apoyó la guerra en virtud de los fuertes lazos económicos y comerciales que el PRN poseía con la URSS y los países del este. Versión historiográfica que, entre otros, comparte y desarrolla Quiroga (2004). Explicación, creemos, sumamente insuficiente y monocausal.

[23]Véase Comité Central del Partido Comunista (Junio de 1982). Malvinas: Batalla por una nueva Argentina. Versión reducida del Informe de Athos Fava en la reunión del Comité Central del 5 de Junio de 1982

[24]Laborde, Julio (Junio de 1982). Cómo vencer al enemigo. Revista Comentarios, Año 5, n°6, p. 6.

[25]Periódico Qué Pasa, Año 2, nº64, 4 de Mayo de 1982, s/d.

[26]Comité Central del partido Comunista (1 de Mayo de 1982). Unámonos para rechazar la agresión imperialista británico-yanqui y salvar la paz, Bs As.

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