UNMDP > Facultad de Humanidades > Publicaciones > Revistas

 

Magallánica : revista de historia moderna - Año de inicio: 2014 - Periodicidad: 2 por año
https://fh.mdp.edu.ar/revistas/index.php/magallanica - ISSN 2422-779X (en línea)

MAGALLÁNICA, Revista de Historia Moderna: 12 / 23 (Reseña de libro)

Julio - Diciembre de 2025, ISSN 2422-779X

 

https://puz.unizar.es/6423-large_default/republicas-atlanticas-una-historia-global-de-las-practicas-revolucionarias-1776-1804.jpgReseña de DE FRANCESCO, A., (2024). Repúblicas atlánticas. Una historia global de las prácticas revolucionarias (1776-1804), Zaragoza: Universidad de Zaragoza, 228 pp., ISBN 9788413408545.

 

 

 

Alejandro Morea*

Universidad Nacional de Mar del Plata / CONICET, Argentina

alemorea@hotmail.com

 

 

 

 

 

 

Recibido:         17/10/2025     

Aceptado:       09/11/2025     

 

 

Palabras clave: república; Atlántico; Historia global; revolución.

 

Keywords: republic; Atlantic; Global History; revolution.

                                                                                     

 

 

 

 

Historia global, historias conectadas, historia atlántica, pueden ser tan solo rótulos bajo los cuales presentar una investigación con el único objeto de atraer atención a partir del artificio de sumarse a una determinada moda historiográfica. No es el caso de Repúblicas Atlánticas. Una historia global de las prácticas revolucionarias (1776-1804), el reciente libro de Antonino de Francesco. El reconocido historiador italiano tiene una importante trayectoria vinculada a la producción en el marco de la historia global y atlántica, por lo que esta nueva publicación es la continuidad de una línea de trabajo rica y extensa.

Una de las cuestiones que más destacan del libro es la forma en que el autor logró recortar las problemáticas de estudio que le interesan. Desde el título, queda delimitado la atención que le va a prestar a un objeto en particular, las repúblicas atlánticas surgidas entre fines del siglo XVIII y principios del XIX, Estados Unidos, Francia y Haití, y las prácticas revolucionarias que se dieron en ellas en un tiempo histórico determinado, 1776-1804. Teniendo en cuenta que lo revolucionario, lo republicano, pueden ser un conjunto de temas que acepta diferentes tipos de abordajes, de Francesco es muy claro y contundente en las consideraciones epistemológicas e historiográficas que lo llevaron a privilegiar esos espacios, y principalmente que entiende por esos conceptos y también sobre la periodización. 

En la introducción del libro, de Francesco se sitúa y a este libro en particular, dentro de la producción que se presenta como de Historia global y/o Atlántica reciente y, para ello, lo primero que realiza es rastrear la aparición de la idea de Historia Atlántica para luego revisitar algunas de las discusiones que han tenido lugar dentro del campo sobre la utilidad, ventajas, aportes que pueden producir para la construcción del conocimiento histórico esa misma noción,  pero también se pregunta sobre la etiqueta de la “era de las revoluciones” e “historia global” en los últimos veinticinco años. Esta forma de proceder, además de ser muy útil para aquellos que no están familiarizados con estas convenciones historiográfica para el abordaje del pasado, de conceptualizar y analizar lo ocurrido en el espacio social y geográfico que conforman América, África y Europa le permiten explicar por qué, para él, lo interesante en esta oportunidad, es hablar de la dimensión republicana en Estados Unidos, Francia y Haití, más que del fenómeno revolucionario en sí mismo, y hacerlo, además, desde un acercamiento que priorice la interacción por sobre la comparación.

Con esto, de Francesco no pretende igualar los procesos, sino todo lo contrario, calibrar mejor las diferencias entre las experiencias republicanas ya que, en un marco de influencias mutuas, estas se presentaron de forma asimétrica. En algún punto, vuelve sobre la idea de vincular a Estados Unidos y Francia, pero no desde las fechas más canónicas, 1776 y 1789, sino a partir de lo sucedido en 1782 y 1792 en función de poner de relieve las conexiones de las ideas republicanas en ambos países. Un planteo similar adopta para explicar lo ocurrido en Haití. Para este historiador, los hechos que tuvieron lugar en la isla de Santo Domingo debe ser analizados en función del desarrollo del proceso revolucionario francés porque, sin negar las propias vicisitudes y acontecimientos internos, gran parte de lo ocurrido allí no solo se vincula con los acontecimientos en la metrópoli, sino que al separar lo que pasó en Haití de Francia, se corre el riesgo de perder claridad en el análisis. Para de Francesco, la mejor forma de materializar su propuesta es a partir de un relato que respete la cronología de los sucesos y la periodización elegida por él, por lo cual dividió su obra en tres grandes y extensos capítulos que cubren el período 1776-1804. El libro se cierra con una muy extensa y detallada conclusión y una bibliografía comentada.

El primer capítulo, que tiene un título muy sugerente y que pone de relieve uno de los intereses centrales del libro, Una república fuera de Europa, aborda lo ocurrido en Norteamérica entre las trece colonias de su majestad, el parlamento británico y el rey Carlos III luego de finalizada la guerra de los Siete Años. En él se ve una de las principales cualidades de esta producción, la capacidad de repasar, en relativamente pocas páginas, con cierta sencillez y mucha claridad procesos complejos en los que resulta fácil perderse por la cantidad de acontecimientos que se van sucediendo si uno no es experto en la materia y que, a la vez, son importantes para efectivamente interpretar y analizar el fenómeno. Sin abusar de la reposición de fechas, o de abordar detalles demasiados precisos de los múltiples escenarios en los que se va desarrollando el conflicto, de Francesco logra establecer cómo fue que la Corona y las colonias pasaron de una cierta armonía y convivencia, que era beneficiosa para ambos durante gran parte del siglo XVIII, al inicio de un conflicto que volvió las diferencias que fueron surgiendo en la década de 1770 en irreconciliables. Al punto de producirse una ruptura total entre ambos luego de una guerra que se extendió por más de ocho años.

Establecido esto, el autor repasa las tensiones que generó al interior de cada uno de los Estados la declaración de la independencia y cómo se fueron alineando y posicionando los actores sociales en función de la evolución del propio escenario militar, pero también, de las estrategias desplegadas por la corona para, mediante el diálogo, la seducción y la negociación, recomponer relaciones con algunos de ellos y de esta forma debilitar la posición de los independentistas. En ese sentido, destaca la posibilidad de pensar las líneas de fractura entre los diferentes Estados que dieron vida al Congreso Continental, pero también las tensiones dentro de ellos en función de múltiples líneas -relación entre ellos, expansión hacia el oeste, sostenimiento de la esclavitud, vínculo con los colonos franceses, tolerancia religiosa, etc.- y no solo ver lo ocurrido durante las guerras de independencia en torno a una sola variable vinculada al conflicto entre lealistas y revolucionarios.

De Francesco también encuentra espacio para dar cuenta de las principales operaciones militares, sin transformar a su escrito en un trabajo de historia militar, y da cuenta de la evolución de los contingentes de milicias rebeldes en un ejército de veteranos, de los principales enfrentamientos y también de la irrupción y colaboración de Francia en el conflicto. Se hace el tiempo, a su vez, para abordar los sinsabores que dejó, entre los que combatieron, la falta de reconocimiento por parte del Congreso al esfuerzo realizado en los campos de batalla.

Para el autor está claro que esta guerra y revolución fue un proceso de democratización que produjo cambios en el orden social y diversos realineamientos, pero solo dentro de los sectores de población blanca. Sin embargo, no duda en afirmar que la guerra revolucionaria habría dado lugar a una nueva sociedad, basada en los valores de la libertad, donde el tema del igualitarismo, bajo la bandera del republicanismo, dominaba la escena.

En algún punto, retomar estas tensiones, contradicciones y cambios le resulta necesario para introducir lo que comenzó a debatirse una vez ganada la guerra, el nuevo modelo constitucional para establecer la relación entre el gobierno central y los Estados, pero también cómo se debía interpretar la soberanía popular y cómo se plasmaría en el Congreso y en las asambleas estatales. El cambio de Constitución solo fue posible por los avances del proceso de democratización, que permitió que se cuestionara los privilegios de las elites tradicionales y su predominio social y político. De Francesco aprovecha esto para introducir algunos personajes y sus propuestas de organización política, como John Adams, ya que serán importantes más adelante en lo ocurrido en Francia, una vez desatada la revolución. Más allá de si las iniciativas prosperaron o no en el propio Estados Unidos, lo que le interesa es ver los discursos y posicionamientos que se articularon en torno a ellas, pero también la circulación que tuvieron las constituciones de varios Estados dentro de la nobleza francesa.

El segundo capítulo, El paso del testigo, no deja de lado lo ocurrido en Estados Unidos, pero lo central es el proceso desatado en Francia en 1789. Para lograr esto, de Francesco recupera los principales acontecimientos y hechos de los años previos y las líneas de fractura entre la corona, la nobleza, el clero y los cuerpos intermedios como los parlamentos en pos de salir de la bancarrota del reino para dar cuenta de la convocatoria de los Estados Generales. Pero una vez convocada esta asamblea, el autor está preocupado por establecer la radicalidad de algunas de las medidas y la velocidad con la que fueron impulsados esos cambios. La declaración de la igualdad ante la ley era una novedad incluso en relación a lo ocurrido en Norteamérica, para de Francesco con ello se buscaba complementar la proclamación sobre los derechos del hombre y del ciudadano a partir de la reivindicación de la soberanía popular. La discusión constitucional en Francia trajo de nuevo a la palestra lo ocurrido en Estados Unidos, no solo por la recuperación que hicieron algunos de la Constitución de 1787 sino porque también circularon los textos de Pensilvania o Virginia. El grado de democratización o de control y equilibrio entre los poderes estaban en el centro del debate de cara a la Constitución de 1791.

Lo ocurrido en Paris tuvo repercusiones inmediatas en diferentes partes del reino, por lo que para de Francesco resulta sencillo introducir lo ocurrido en Santo Domingo, la posesión más importante de la monarquía en el Caribe. Con un alto grado de similitud de a lo sucedido en Norteamérica, una de las cuestiones que primero fueron objeto de atención en la isla estuvo vinculada a los cambios inconsultos. Más allá de la discusión sobre el grado de democratización de la Constitución de 1791, lo que generó realmente resquemor fue la igualdad ante la ley y lo que eso podía implicar en el sostenimiento del sistema esclavista. Lo que empezó con las protestas de los negros libres en reclamo de sus derechos políticos fue dando paso a las revueltas de esclavos que tensionaron las relaciones sociales y de poder al interior de la isla, pero también el vínculo entre la colonia y Francia. De ahí en más de Francesco recupera lo complejo y difícil de la situación, da cuenta de la importante injerencia de Gran Bretaña en todo el asunto, pero se detiene en señalar que fue la misma evolución de la discusión en la Asamblea francesa en torno a la relación entre colonia y metrópoli y al sistema esclavista en sí lo que llevó a la abolición de la esclavitud en todas las colonias en 1794.

Pero para que esto fuera posible primero hubo que dar por tierra con la monarquía y la guerra librada en Europa fue central en ello, las sospechas sobre las verdaderas intenciones del Rey fue lo que habilitó la insurrección de 1792 que dio paso a una República en Francia. El triunfo republicano significó un distanciamiento con el modelo político estadounidense construido en torno a 1787, que fue caracterizado como aristocrático. En ese sentido, resulta muy lograda la reposición que hace De Francesco de lo que fue percibido como el partido “federalista” en Francia, tanto en su versión vinculada a Lafayette como a lo que expresaban los girondinos. Para esto, se detiene en dar cuenta del conflicto sostenido por Federalistas y Demócratas- Republicanos en Estados Unidos y cómo la acción política y las relaciones entre ambas repúblicas en esos años estuvieron atravesadas por estos enfrentamientos y posicionamientos.    

En el capítulo tres, Un Mundo Republicano, De Francesco le otorga más espacio a lo que ocurre en Haití, sin embargo, comienza repasando las tensas relaciones entre las dos repúblicas existentes hasta ese momento. El conflicto entre ambas estuvo apalancado en la política de acercamiento a Gran Bretaña impulsada por la facción federalista del gobierno norteamericano, que significó el fin de la alianza entre Francia y Estados Unidos, incluso antes de la firma del llamado Tratado de Jay. Ahora, una vez que fue conocido este acuerdo, comenzó una cuasi guerra Estados Unidos y Francia que se libró principalmente en el mar Caribe. El enfrentamiento tuvo repercusiones muy importantes en Estados Unidos, en donde la política del nuevo presidente, John Adams, encontró mucha resistencia y se fue gestando una oposición muy clara en torno a la figura de Jefferson, más proclive a mantener la alianza con Francia. En el desarrollo del libro hace también su irrupción la figura de Napoleón Bonaparte, sobre todo a partir de que se sancione una nueva Constitución, en el año III, y de su irrupción estelar asegurando la supervivencia del Directorio primero y su exitosa campaña al mando del llamado Ejército de Italia después.  

Pero antes de ver lo ocurrido durante el Directorio y el Consulado, De Francesco vuelve a situar su interés en Santo Domingo, donde destaca a la figura del general Louverture. Bajo su gobierno es que Santo Domingo comienza a transitar el camino de la autonomía primero, y de la independencia después. Para mostrar esto, el autor da cuenta del acercamiento de Santo Domingo a Estados Unidos con Louverture a pesar del enfrentamiento con Francia, pero también de su capacidad para imponerse en el plano interno a sus rivales políticos, ya sean los enviados del Directorio como otros oficiales y líderes de negros como André Rigaud. La capacidad demostrada para maniobrar en un frente muy complejo, y las directrices que llegaban desde Francia fue lo que impulsó a Louverture a sancionar una constitución propia para Santo Domingo. Esto fue visto por Francia como un paso a la independencia, por lo que Napoleón, ya constituido en primer cónsul, una vez resuelto el frente militar en Europa, envió una expedición militar para intentar doblegar a la ahora colonia rebelde.

En un contexto donde Jefferson es el presidente de Estados Unidos y corta la colaboración de ese país con Santo Domingo, el escenario parecía favorable para los objetivos de Napoleón. No obstante, en esta parte del capítulo De Francesco, da cuenta del fracaso de la política desplegada por Bonaparte en el Atlántico y el Caribe. En este traspié, lo ocurrido en Santo Domingo fue fundamental. La propuesta de reestablecer la esclavitud llevó al recrudecimiento de los enfrentamientos y los conflictos y, en algún punto, allanó el camino para que los distintos sectores de la población de color de la isla se unieran e hicieran frente a los franceses. Las epidemias en Santo Domingo que diezmaron las tropas francesas y el reinicio de las hostilidades con Gran Bretaña imposibilitaron a Napoleón de continuar enviando tropas al Caribe.  A partir de ese momento, fue que comenzó a dar por tierra con sus planes para este espacio y optó por venderle Luisiana a Estados Unidos, como una forma de concentrar sus intereses en Europa y, de paso, fomentar la discordia entre Estados Unidos y Gran Bretaña. La situación fue aprovechada por Haití, que declaró su independencia en 1804 constituyéndose en la tercera república que surgía en el espacio Atlántico, con la particularidad de ser el primer país formado por antiguos esclavos negros. Esto, para De Francesco, inaugura un nuevo ciclo de tensiones geopolíticas, en donde el resto de los actores van a tratar de limitar la influencia de Haití y aislarla en términos internacionales, para que lo ocurrido allí no se replique en otros lugares.     

En la conclusión del libro, De Francesco retoma lo ocurrido con las tres repúblicas. Una de las primeras cosas que señala es la necesidad de ponerle un corte a su análisis en 1804 a partir de la transformación de Francia en un imperio y el abandono de la forma republicana. Su posicionamiento está vinculado a esta cuestión, pero también al propio proceso histórico. De Francesco recupera cómo la coronación de Napoleón fue clave para tratar de desviar la atención de la derrota sufrida en Santo Domingo y, a su vez, dar paso al abandono de la idea de la filantropía civilizadora que había primado en muchos momentos de la revolución. La guerra social desatada en la isla habilitó la aparición de ideas racistas y denigratorias que justificaban la esclavitud y la inferioridad de los hombres de color que, según De Francesco, perdurarían de ahí en adelante. Este discurso, además, se combinó con la idea de que Gran Bretaña estaba detrás de todo lo ocurrido en Haití ya que habría impulsado a la “barbarie” contra la “civilización” para debilitar a Francia. Pero lo ocurrido en Haití también mostró las tensiones y contradicciones al interior de Estados Unidos ya que esta se negó a reconocer a la nueva república por lo que implicaba para la continuidad de su propio sistema esclavista.

La guerra civil en Haití, una vez declarada la independencia, las dificultades para construir una economía próspera y las consecuencias del aislamiento internacional son temas que también recupera De Francesco en estas páginas finales para tratar de reconstruir lo ocurrido en Haití desde 1804 en adelante. El libro se cierra con una bibliografía comentada por el autor, en donde se recuperan las obras de referencia que le fueron de utilidad en su propia producción pero también para volver a señalar la necesidad de pensar una historia conectada, entrelazada entre Europa y América antes de que sus historias divergieran una vez avanzado el siglo XIX.

  

 

 



* ID ORCID: 0000-0001-6064-4762

Enlaces refback

  • No hay ningún enlace refback.



Copyright (c) 2026 Magallánica : revista de historia moderna

Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.


Magallánica : Revista de Historia Moderna es editada por el Grupo de Investigación en Historia de Europa Moderna de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Mar del Plata y por la Red de Historia Moderna
Correo electrónico: magallanicahistoriamoderna@gmail.com | Web: http://fh.mdp.edu.ar/revistas/index.php/magallanica

ISSN 2422-779X (en línea)

Licencia Creative Commons se encuentra bajo Licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional

La Dirección no se responsabiliza por las opiniones vertidas en los artículos firmados.
Los derechos de reproducción o traducción de los artículos serán solicitados a la revista.

Por correspondencia y/o canje dirigirse a:  Departamento de Historia | Funes 3350 | (B7602AYL) Mar del Plata | Argentina


Resultados de evaluación:


Magallánica... es evaluada por:

   

 

      

Magallánica...se encuentra en las siguientes bases de datos:

 

 

    

 

     

 

Miembro de: