UNMDP > Facultad de Humanidades > Publicaciones > Revistas

 

Magallánica : revista de historia moderna - Año de inicio: 2014 - Periodicidad: 2 por año
https://fh.mdp.edu.ar/revistas/index.php/magallanica - ISSN 2422-779X (en línea)

MAGALLÁNICA, Revista de Historia Moderna: 12 / 23 (Instrumentos)

Julio - Diciembre de 2025, ISSN 2422-779X

 

ARCHIVO Y GOBIERNO EN TIEMPOS DE SUCESIÓN: EL VII DUQUE DE VERAGUA Y LA DEFENSA DE MILÁN (1700-1701)

 

 

 

Gabriel Téllez Calvín

Universidad Autónoma de Madrid, España

 

 

 

 

Recibido:        05/05/2025

Aceptado:       09/09/2025

 

 

 

 

Resumen

 

La cuestión sucesoria en la Monarquía de España durante el ocaso del Seiscientos ha suscitado un creciente interés en la historiografía modernista de las últimas décadas. Desde las primeras aproximaciones generales al reinado de Carlos II, se han desarrollado numerosas investigaciones orientadas a profundizar en el análisis del entramado político y territorial heredado por Felipe V a partir de múltiples perspectivas. En este contexto, uno de los ámbitos de estudio más prolíficos ha sido el de la transición dinástica en los distintos reinos de la Monarquía y en las prácticas de gobierno de sus ministros. La reflexión sobre esta cuestión permite comprender mejor el funcionamiento de la nueva dinastía y cuestionar el carácter supuestamente sosegado del proceso sucesorio. A partir del análisis de la actuación del VII duque de Veragua, virrey de Sicilia, y del cruce de distintos fondos nobiliarios, entre los que destaca la documentación conservada en el Fondo Histórico del Archivo de la Fundación Casa de Alba, este trabajo pretende contribuir a completar el estudio de la gestión de la Guerra de Sucesión española en Italia y su implicación en la defensa de Milán durante los primeros años del conflicto (1700-1701), ofreciendo una visión integrada de la cultura política y administrativa de los gobernantes de la Monarquía en el escenario italiano.

 

Palabras clave: Monarquía de España; cambio sucesorio; Guerra de Sucesión; Milán; VII duque de Veragua; Archivo de la Fundación Casa de Alba.

 

 

Archive and Government in Times of Succession: the Seventh Duke of Veragua and the Defense of Milan (1700-1701)

 

Abstract

 

The question of succession in the Spanish Monarchy during the late seventeenth century has attracted growing interest in modernist historiography in recent decades. Since the first general approaches to the reign of Charles II, numerous studies have sought to deepen the analysis of the political and territorial framework inherited by Philip V from multiple perspectives. In this context, one of the most prolific fields of study has been the dynastic transition in the various realms of the Monarchy and in the governing practices of its ministers. Reflection on this issue allows for a better understanding of the functioning of the new dynasty and questions the supposedly smooth nature of the succession process. Based on an analysis of the actions of the Seventh Duke of Veragua, viceroy of Sicily, and the cross-referencing of various noble archives, notably the documentation preserved in the Historical Collection of the Archive of the Casa de Alba Foundation, this study aims to contribute to completing the study of the management of the War of the Spanish Succession in Italy and its involvement in the defense of Milan during the first years of the conflict (1700–1701), offering an integrated view of the political and administrative culture of the Monarchy’s governors in the Italian context.

 

Keywords: Spanish Monarchy; Dynastic Succession; War of the Spanish Succession; Milan; 7th Duke of Veragua; Archive of the Casa de Alba Foundation.

 

 

 

Gabriel Téllez Calvín. Investigador predoctoral contratado en el Departamento de Historia Moderna de la Universidad Autónoma de Madrid. Ha realizado estancias de investigación en la Università Cattolica del Sacro Cuore de Milán y en la Universitè Paris Citè. Las líneas principales de su investigación son la cultura política del Estado de Milán, la historia de la guerra y la realidad militar de los ejércitos borbónicos en el norte de Italia durante la Guerra de Sucesión española (1701-1715).

Correo electrónico: gabriel.tellezc@uam.es

ID ORCID: 0000-0002-7763-4365


 

 

 

ARCHIVO Y GOBIERNO EN TIEMPOS DE SUCESIÓN: EL VII DUQUE DE VERAGUA Y LA DEFENSA DE MILÁN (1700-1701)

 

 

 

 

 

A finales de noviembre de 1700, Leopoldo I encomendó al conde Giovanni Battista di Castelbarco, su ministro plenipotenciario en Italia, la tarea de reclamar la reintegración del Estado de Milán como feudo imperial. La muerte sin descendencia de Carlos II en las semanas anteriores había hecho emerger las disputas latentes que, desde décadas pretéritas, venían manteniendo las principales potencias europeas por el reparto de la monarquía de España (ALBAREDA SALVADÓ, 2010; y RIBOT GARCÍA e IÑURRITEGUI RODRÍGUEZ, 2016). Por ello, en los primeros días de diciembre, el enviado del emperador entregó una serie de despachos a las autoridades políticas del Stato, en los que proclamaba el derecho y la posesión cesáreos sobre Lombardía. Asimismo, en los documentos se confirmaban los puestos y privilegios del gobernador y de los miembros destacados de las instituciones lombardas.[1] La respuesta de todos ellos fue unánime, y se mantuvieron firmes en el respaldo a Felipe V como legítimo soberano del Milanesado, según lo establecido en el testamento del último Austria.[2] La negativa a lo planteado desde Viena reforzó la figura de Charles Henri de Lorraine, príncipe de Vaudémont y gobernador del Estado de Milán, como fiel servidor de la casa de Borbón, precipitando el posterior estallido de las hostilidades en el norte de Italia (ÁLVAREZ-OSSORIO ALVARIÑO, 2007a; CREMONINI, 2007 y 2018).

En efecto, la Guerra de Sucesión española comenzaría en la llanura padana como consecuencia de la invasión emprendida por el emperador en la primavera de 1701. Para Luis XIV, aceptar la sucesión de su nieto, Felipe de Anjou, como nuevo rey de la monarquía supuso asumir que la guerra sería una realidad. De este modo, tras la actuación de Vaudémont, el Roi Soleil ordenó el envío de un contingente considerable desde Francia por tierra y mar, con el objetivo de reforzar al ejército de Lombardía y, fundamentalmente, oponerse a las fuerzas imperiales (OURY, 2020).

El conflicto sucesorio por la monarquía de España es uno de los temas que ha recibido mayor atención historiográfica en las últimas décadas (ALBAREDA SALVADÓ, 2010; SCHNETTGER, 2014; TORRES ARCE y TRUCHUELO GARCÍA, 2014; ARNEGGER, EDELMAYER y AUER, 2018; OURY, 2020; BIANCHI, 2021). Si bien la contienda comenzó en Italia, la mayoría de los estudios sobre la guerra en este espacio se centran principalmente en los aspectos políticos y diplomáticos, dejando de lado la dimensión militar (GALLO, 2002; ÁLVAREZ-OSSORIO ALVARIÑO, 2003, 2004, 2019 y 2022; CREMONINI, 2007; MARTÍN MARCOS, 2011; QUIRÓS ROSADO, 2017, STORRS, 2018 y BAZZANO, 2024). No obstante, cuando se ha abordado el componente bélico, ha sido mediante pequeñas aproximaciones incluidas en interpretaciones más generales sobre las campañas, particularmente en el norte de la península (BIANCHI, 2002 y 2018; ROWLANDS, 2015). En el caso concreto de Sicilia, la tendencia es similar, ya que, a excepción de algunas investigaciones centradas en el dispositivo militar heredado por Felipe V (LIGRESTI, 2007 y 2013) y las reformas introducidas para modificarlo (FAVARÓ, 2019a), predominan los trabajos centrados en el análisis político, artístico y cultural (ÁLVAREZ-OSSORIO ALVARIÑO, 2007b; TEDESCO, 2007; TORRES ARCE, 2008 y 2017; MANFRÈ, 2013 y 2016; FAVARÒ, 2019b).

Recientemente, Joaquim Albareda ha sostenido que sería conveniente aportar nuevos enfoques desde la Historia Militar al conflicto, porque “estudiar a fondo la Guerra de Sucesión española […] se trata de un reto importante que tiene pendiente la historiografía española” (ALBAREDA SALVADÓ, 2022). En este sentido, el caso italiano constituye un escenario idóneo para llevar a cabo este análisis, como evidencian las contribuciones realizadas en los últimos años en esta línea de investigación (BRAGADO ECHEVARRÍA, 2016; ARRAMON, 2019 y 2022; LÓPEZ DURÁN, 2023; SALLÉS VILASECA, 2024; GÓMEZ MESAS, 2025). A este respecto, el presente artículo se propone analizar la participación del VII duque de Veragua, virrey de Sicilia, en el apoyo logístico y financiero a la defensa del Estado de Milán durante los primeros compases de la Guerra de Sucesión española. De esta manera, es posible estudiar la contribución siciliana en el esfuerzo colectivo de la monarquía de Felipe V en una coyuntura de emergencia bélica.  

Con este propósito, se ha recurrido a documentación inédita, en su mayoría proveniente de fondos nobiliarios, que permite evaluar el peso de Sicilia en la estrategia borbónica del conflicto. El análisis combinado de fuentes contribuye a disponer de una comprensión más completa y minuciosa de la gestión política de la movilización militar.  La documentación política del VII duque de Veragua utilizada en la elaboración de este trabajo, incluida en el Fondo Histórico del Archivo de la Fundación Casa de Alba, consiste principalmente en una serie de instrucciones dirigidas a su sucesor en el cargo, el marqués de Villena, que permiten conocer las preocupaciones del virrey sículo para facilitar las asistencias a Milán. Conviene también señalar que estos escritos fueron empleados para defenderse de las acusaciones vertidas contra él en el momento de su sustitución. Además, el cruce de este material con la correspondencia mantenida con el príncipe de Vaudémont, gobernador del Milanesado, custodiada en la Colección Lorena de la Bibliothèque Nationale de France, posibilita comprender la compleja relación entre ambos ministros de la nueva monarquía borbónica en el contexto de una guerra abierta. La visión de Veragua se complementa igualmente con las cartas conservadas en el Archivo Ducal de Medinaceli, donde el IX duque de Medinaceli comparte información sobre la actuación del virrey sículo con su pariente, el marqués de los Balbases. Contar con ambas versiones de los hechos ofrece una panorámica mucho más completa de la realidad histórica analizada.

 

La administración de las asistencias a Lombardía desde Sicilia

 

La prioridad de Felipe V al llegar a Madrid a finales de 1700 fue iniciar la organización de la defensa del Estado de Milán. La tarea principal consistió en evaluar el estado del dispositivo militar en la Lombardía y, sobre todo, en gestionar la colaboración de los demás territorios italianos bajo la corona.[3] El hecho de que se activara la colaboración de Nápoles y Sicilia para preservar la integridad de la Lombardía no constituía una práctica inédita dentro de la administración financiera y militar de la monarquía española (MAFFI, 2010 y STORRS, 2013). Sin embargo, en el marco de los planes de las Dos Coronas se exigían mayores sacrificios a estos territorios por dos razones fundamentales. En primer lugar, porque desde Versalles se promovió la masiva llegada de tropas francesas al valle del Po que, a medida que avanzaban las campañas, desordenaría el sistema logístico lombardo y sentaría las bases del descontento nobiliario y popular que, en 1706, se alineó con la causa imperial tras el descalabro de los ejércitos galispanos en la jornada de Turín.[4] En segundo lugar, porque Felipe V buscaba encontrar en ellos el apoyo suficiente para poder presentarse ante Luis XIV como soberano de súbditos capaces de cooperar con los agentes franceses.[5]

Del reino de Nápoles se reclamaron mayores cantidades de dinero y contingentes más voluminosos, mientras que de Sicilia se solicitaba lo que fuera posible aportar.[6] La primera medida adoptada por Veragua fue el envío de letras por valor de 15.000 ducados en febrero de 1701, suma que se añadía a los 2.000 ducados remitidos en las semanas anteriores.[7] El esfuerzo del duque fue aprobado por el joven monarca, quien, no obstante, pedía mayor atención a los reclamos realizados por el príncipe de Vaudémont, recordándole la importancia de reordenar los gastos relativos al sostenimiento de la llamada guardia borgoñona de caballería, que disfrutaban los virreyes en Sicilia desde 1648 (RIBOT GARCÍA, 2006; QUIRÓS ROSADO, 2018). Considerada un privilegio innecesario, costoso y anacrónico, el reciente soberano Borbón exhortó en varias ocasiones al duque de Veragua a liquidar la compañía; sin embargo, a pesar de las continuas órdenes en esa dirección, el virrey no lo llevó a cabo completamente.[8] No sería hasta la llegada de su sucesor, el marqués de Villena, cuando se ejecutó la supresión definitiva de la unidad citada (TÉLLEZ CALVÍN, 2023).

En cualquier caso, las urgencias bélicas en Lombardía siguieron aumentando considerablemente, hasta el punto en que el duque de Veragua se vio desbordado. Las exigencias procedentes de Madrid eran tales que, como refirió al gobernador del Milanesado en la primavera de 1701, “te suplico me ayudes a poner en aptitud de servirte”, porque “en otra forma serán inútiles los aprietos de las órdenes”.[9] Según el virrey sículo, necesitaba más tiempo para reunir los caudales, algo que no podría lograr sin que Vaudémont tranquilizase a las autoridades borbónicas. Por ello, reclamaba que el aristócrata lorenés defendiera su gestión desde Sicilia, ya que de este modo ambos ganarían prestigio y no verían cuestionadas sus figuras. A partir de este mensaje, puede deducirse que Veragua era probablemente consciente de las críticas que comenzaban a cuestionar la dirección que aplicaba en las asistencias a Milán. Las más graves se referían a las supuestas prácticas fraudulentas que, “contrarias a la rectitud y limpieza con que deben servir los vasallos a sus amos”,[10] habría estado practicando el virrey respecto a la manera de beneficiarse económicamente con los envíos de trigo. Ciertamente, las dificultades encontradas por el duque para enviar las remesas de dinero en tiempo y forma persistieron, de modo que los importes apenas llegaban con la rapidez y el volumen necesarios a su destino.[11]

Otro aspecto gestionado por Pedro Manuel Colón de Portugal fue el relativo a la entrega de pólvora y armamento. A pesar de contar con recursos limitados en este ámbito y de superar las deficiencias previas para obtener armas provenientes de España, logró coordinar el envío de hasta 800 barriles de pólvora tras las primeras reclamaciones de Vaudémont y Felipe V, quienes agradecieron el esfuerzo.[12]

A pesar de todo, más allá de contribuciones económicas, tropas, armas o municiones, la principal exigencia hacia el duque de Veragua se centró siempre en la entrega de voluminosas partidas de grano. Considerada el granero de la monarquía, la isla suministraba importantes proporciones de trigo desde inicios del siglo XVI, lo que había reforzado su trascendencia en la cadena de abastecimiento de los Austrias (RIBOT GARCÍA, 1982; FAVARÒ, 2015). En una situación de emergencia, como la que se avecinaba, no podía desdeñarse la aportación sícula de ningún tipo de cereal que contribuyera a mantener a los ejércitos borbónicos en campaña. Desde el primer momento, este tema se convirtió en la principal preocupación del príncipe de Vaudémont y de los generales franceses enviados por Luis XIV, quienes lo trataron en todas sus negociaciones con los gobernantes de los diferentes estados italianos.[13] Debido a que Vaudémont y los altos mandos franceses eran conscientes de las enormes limitaciones de los ejércitos de la época para alimentarse correctamente, el aprovisionamiento adquirió un peso especial en la evolución de la campaña (VAN CREVELD, 1985; MAFFI, 2017).

El aprovisionamiento de grano era tan relevante para el sistema logístico borbónico que se plantearon soluciones de todo tipo, siempre combinándolas con la propia supervivencia de los contingentes sobre el teatro de operaciones.[14] Al inicio de los preparativos de la empresa, se consideró adecuado seguir las dinámicas anteriores y enviar el grano por el Mediterráneo hacia el puerto de Finale. Sin embargo, las exigencias de la guerra obligaron a idear rutas alternativas. Por ello, Vaudémont solicitó a Veragua que remitiera cebada, maíz, avena y trigo suficientes para la subsistencia de las tropas galispanas a través del Adriático. La idea era que las embarcaciones salieran de Sicilia cargadas con todo tipo de granos, dirigidas a Rávena y, desde allí, dirigirse a lo largo del río Po hasta el Estado de Milán, aprovechando la intensa red de canales construida en la Lombardía.[15]

Es especialmente relevante analizar no solo la respuesta de Veragua al gobernador de Milán, sino también lo que comunicaba a su sucesor en el virreinato siciliano. El VII duque de Veragua escribía al marqués de Villena que estuviera atento a las peticiones provenientes del Milanesado sobre los cargamentos de grano, ya que no debían alterar la distribución y el suministro internos de Sicilia. Justificaba su negativa a colaborar con el proyecto a través del mar Adriático por dos motivos: porque la avena y el maíz no se producían en Sicilia y, sobre todo, porque aportar el volumen de trigo y cebada solicitado habría desabastecido la isla.[16] En otro documento, insistía en que, aunque la guerra en el exterior era importante, garantizar las cantidades asignadas en las sacas de trigo era fundamental para controlar el funcionamiento de los precios del pan y así evitar que el reino estallase en tumultos similares a los ocurridos en 1648.[17]

El retraso en el envío del dinero, la dilación en la supresión de las guardias borgoñonas, el incumplimiento de las cantidades de grano solicitadas y, especialmente, las irregularidades cometidas al beneficiarse económicamente de la distribución del trigo en el reino llevaron a las autoridades borbónicas a buscar un nuevo perfil de ministro en Sicilia. No obstante, en un contexto de guerra abierta en el norte de Italia, la solicitud de hombres y municiones también desempeñó un papel central en las comunicaciones con el reino sículo.

 

Guerra y movimientos de tropas en tiempos del duque de Veragua

 

El 13 de octubre de 1699 se debatía en el Consejo de Estado si resultaba apropiado que el príncipe de Vaudémont se negara a acceder a las peticiones formuladas por la Congregazione dello Stato relativas a la reducción de un importante volumen de tropas en el Estado de Milán. Como sucedería a lo largo de su gobierno, el aristócrata lorenés tuvo que enfrentarse a la crítica del enviado lombardo, el marqués Giovanni Battista Ajroldi, en relación con la gestión del mantenimiento de los contingentes del rey católico en los confines del Milanesado. Uno de los votos corrió a cargo de Fadrique Álvarez de Toledo Osorio, VII marqués de Villafranca del Bierzo y consejero de Estado en los últimos años del reinado de Carlos II, quien manifestó que “siempre se ve que el que tiene ejército a su cargo quiere tener más y más tropas”.[18] En su intervención añadió que debía reducirse la pesada carga que soportaba la Lombardía desde la última guerra en lo relativo al alojamiento y al pago de la soldadesca.

No obstante, de esta valoración puede extraerse una tónica habitual que caracterizó a los ministros de la monarquía cuando se trataba de solicitar recursos humanos a los gobernantes territoriales. Ya fuera en Flandes, en Milán o en la Península Ibérica, gobernadores y virreyes tendían a exagerar sus necesidades con el fin de incrementar los efectivos bajo su mando y reclamar una mayor atención. Estas dinámicas se hacían especialmente visibles en momentos de emergencia bélica, y la lucha por la sucesión de la monarquía de España no constituyó una excepción.

En los instantes previos al conflicto, tanto Vaudémont como Medinaceli solicitaron el refuerzo de sus tropas con el fin de garantizar la integridad de los territorios que administraban. El gobernador del Milanesado, ante la inminente ofensiva imperial sobre la llanura padana, reclamaba nuevos contingentes que incrementaran el ejército de Lombardía.[19] Por su parte, Luis Francisco de la Cerda demandaba más soldados para proteger el Regno frente a los rumores que advertían de que, en lugar de atravesar los Alpes, las huestes leopoldinas podrían cruzar los Abruzos mediante una invasión anfibia por las costas del Adriático y penetrar en el reino de Nápoles.[20] El propio duque de Medinaceli volvería a solicitar refuerzos tras la conjura del príncipe de Macchia, aunque en aquella ocasión el tono de la petición fue distinto (TÉLLEZ CALVÍN, 2024).

En Sicilia, la presencia militar había disminuido notablemente con el inicio de la guerra de los Nueve Años. Si el conflicto provocado por la rebelión de Mesina entre 1674 y 1678 había obligado a la monarquía a destinar cuantiosos recursos para hacer frente a las tropas de Luis XIV, la mayor parte de los tercios enviados a combatir allí fueron redistribuidos entre Cataluña y Lombardía tras la firma de la paz (MAFFI, 2010; RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ, 2011; STORRS, 2013). Asimismo, el reino sículo ya no ocupaba la posición que había tenido en el dispositivo militar de Carlos V y Felipe II durante las campañas mediterráneas (FAVARÒ, 2009; BELLOSO MARTÍN, 2010). Aunque, con el transcurso de las décadas, los virreyes de Sicilia mantuvieron el relato de la continuidad de las fuerzas presentes en el reino a través de obras panegíricas (ADRAGNA, 1687; MASBEL, 1694; AURIA, 1697), los datos aportados por investigaciones recientes sostienen que la pérdida de relevancia de la isla en favor de otros escenarios redujo de manera sustancial el número de efectivos (MAFFI, 2020), con la excepción de algunos momentos puntuales (RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ, 2013). Aun así, cualquier ayuda era bienvenida y el príncipe de Vaudémont también tanteó la posibilidad de recibir soldados procedentes de Sicilia.

Al igual que ya había hecho con Medinaceli en el reino de Nápoles, el gobernador de Lombardía solicitó al duque de Veragua el envío de infantes españoles, considerados por los dirigentes de la monarquía como los combatientes más válidos y apreciados (RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ, 2016). En este sentido, conviene señalar que, como ocurría en otros teatros bélicos, las peticiones de soldados españoles y las negativas a remitirlos llegaron a generar tensiones y discrepancias entre los principales ministros de la Corona. En las últimas semanas de diciembre de 1700, Felipe V quiso conocer cuántos españoles tenía Veragua a su disposición en Sicilia y qué número podría enviarse a Milán.[21] En los meses siguientes, Vaudémont se dirigió al virrey sículo en términos similares, encontrándose en todo momento con la firme determinación de Veragua de no remitir ningún efectivo.

Así, a finales de enero de 1701, el duque señalaba que se hallaba tan falto de infantería que “aún me falta la correspondiente a cubrir los puestos ordinarios de las plazas y, en las presentes coyunturas, no es dado a mi arbitrio resolver el quedarme del todo desierto de tan preciso resguardo”.[22] Con ello planteaba una problemática común en los ejércitos de la época, como era la escasez de dotaciones reales en relación con las plazas teóricas previstas (RABÀ, 2016).

Además, Veragua ponía de manifiesto que la afirmación del marqués de Villafranca sobre la necesidad de acumular tropas era acertada, por lo que no estaba dispuesto a ceder ninguna unidad, por pequeña que fuese. En cualquier caso, añadía que tampoco se hallaba en condiciones de enviar soldados al Estado de Milán, ya que, de los ocho capitanes que había enviado a España para reclutar hombres, únicamente uno regresó, y ni siquiera lo hizo con el número de efectivos previsto.[23]

Esta situación conecta directamente con las dinámicas de reclutamiento impulsadas por la monarquía en las décadas finales del siglo XVII en relación con Italia. Salvo la gran recluta de 1680, que movilizó hasta 4.000 hombres con destino a Milán, y algunas operaciones de menor entidad desarrolladas posteriormente, no volvieron a alcanzar una magnitud verdaderamente significativa (MAFFI, 2010; RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ, 2013). Y, cuando se produjeron, Sicilia no fue su destino principal.

Lo que sí se practicó fue la contratación de compañías sueltas por parte de capitanes reclutadores enviados por el gobernador de Milán o por los virreyes de Nápoles y Sicilia, que hacia 1700 tendían a concentrarse en los reinos de Mallorca y Valencia.[24] La interrupción del denominado “Camino español” a finales de la década de 1630 y los elevados costes derivados, en los años posteriores, de la contratación de soldados procedentes de territorios lejanos provocaron que, a grandes rasgos, la movilización de infantes españoles se distribuyera de la siguiente manera: los destinados a Flandes procedían principalmente de Castilla y Galicia, mientras que los enviados a Italia lo hacían desde Andalucía oriental, Murcia, Valencia y Baleares (RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ, 2007; 2011; 2016).

El duque de Veragua consideraba que el reclutamiento de soldados españoles para engrosar el tercio fijo de Sicilia constituía una parte esencial de las funciones que debía ejercer el virrey sículo de manera permanente. Con este objetivo, en las instrucciones dirigidas a su sucesor afirmaba haber dejado la dotación ordinaria “en el mayor número que ha tenido, llegando a 4.200 hombres con los 1.100 que yo he traído en levas y reclutas”.[25] Sin embargo, a la luz de los estudios dedicados a analizar el estado de fuerza de los contingentes de la monarquía en la isla a finales del siglo XVII, todo parece indicar que se trató de una exageración destinada a defender su gestión y a proyectar una imagen de buen gobierno, más que de una descripción fiel de la realidad (RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ, 2011; STORRS, 2013; ESPINO LÓPEZ, 2019; MAFFI, 2020). De hecho, una cifra igual o superior a los 4.000 hombres solo se documenta en el reino de Sicilia durante los últimos años del reinado de Carlos II, concretamente en el período inmediatamente posterior a la guerra de Mesina, cuando se intensificaron las fuerzas terrestres en los años centrales de la década de 1680 (RIBOT GARCÍA, 2002).

 

La transición dinástica en la Sicilia de 1700

 

El 28 de noviembre de 1701, Felipe V se puso en contacto con el VII duque de Veragua para comunicarle la ratificación de su enlace con María Luisa Gabriela de Saboya.[26] Aunque ya no ejercía como virrey de Sicilia, el tono de la misiva seguía el curso habitual de los intercambios oficiales producidos durante el período en que había actuado como alter ego del monarca en la isla. En ese marco se había desarrollado la proclamación del joven soberano de Anjou como sucesor de Carlos II en el reino sículo, un proceso que se llevó a cabo sin sobresaltos y con absoluta normalidad, acompañado además de manifestaciones de júbilo popular (FAVARÒ, 2019).

Conforme a estos procedimientos, Veragua se ocupó de supervisar los actos públicos y de reunir la correspondencia que la Diputación del Reino y el Senado de Palermo dirigieron a Mariana de Neoburgo para expresar “el regocijo y obsequioso vasallaje por la nueva exaltación de la Majestad del Serenísimo Felipe Quinto”.[27] En Sicilia, en efecto, se trató de una transición dinástica pacífica, en la que no se produjeron altercados. El mantenimiento de la autoridad y de la fidelidad hacia Felipe de Anjou situó entonces al duque de Veragua en la órbita de los gobernantes españoles más favorables al nuevo monarca. Sin embargo, esta percepción duró poco, pues pronto comenzaron a aflorar los recelos existentes en Versalles, motivados tanto por comportamientos pasados como por su falta de colaboración, sin reservas, con el príncipe de Vaudémont.[28]

Más adelante, la gestión del reino sículo se complicó, en gran parte debido a la guerra en Lombardía. Como escribió Veragua al marqués de Villena antes de abandonar Sicilia: “el principal cuidado y mayor empeño hoy de este gobierno […] son las asistencias de Milán”.[29] Con esta afirmación dejaba claro que toda su actividad giraba en torno al conflicto en el norte de Italia, y que las peticiones del príncipe de Vaudémont alteraban gravemente la hacienda del reino, pues no era posible extraer más recursos de un territorio que ya padecía “estrecheces y gravámenes” financieros.

El gobernador del Milanesado, de hecho, ante la falta y tardanza en el envío de dinero y hombres, apremió a Veragua para que recordase que las órdenes de Luis XIV debían cumplirse, tal como él estaba haciendo desde la capital ambrosiana. Ya no bastaban palabras ni promesas de auxilio. El rey Sol necesitaba hechos, y esperaba que Veragua diera cuenta de todo. Sin embargo, el virrey tenía pocas herramientas a su alcance y su situación parecía, en realidad, sentenciada.

El IV marqués de los Balbases expresaba al IX duque de Medinaceli, tras consultar con los comandantes supremos de las tropas francesas desplegadas en el Estado de Milán, que el ministro del que peor opinión tenía el rey cristianísimo era Veragua, “por las malas muestras que ha dado de su conducta antes y después del fallecimiento del rey”.[30] Las acusaciones de apropiación ilícita de importantes sumas de dinero provenientes de las sacas de trigo, un doblón extra por cada medida, y la desconfianza que generaba en Francia resultaron determinantes para buscarle un sustituto con rapidez.

Seguramente más dócil para Versalles y más dispuesto a entregar lo que se le pidiese desde las altas esferas de las Dos Coronas, se pensó en Juan Manuel Fernández Pacheco, VIII marqués de Villena. En la primavera de 1701, pocos días después de iniciarse los combates sobre el valle del Po, llegó la noticia a Nápoles de que Veragua había sido reemplazado. Medinaceli confesó sentirse apesadumbrado y lamentar al “pobre Veraguas”.[31] Para el virrey partenopeo, este movimiento constituía un “golpe penetrante” en el gobierno de los reinos meridionales y reflejaba la intención de redefinir el espacio italiano de la monarquía.

El descargo presentado a su sucesor, centrado fundamentalmente en el ámbito económico, sugiere que el duque de Veragua no pudo olvidar el perjuicio sufrido a causa de las denuncias sobre su gestión del trigo. Aunque en los años posteriores recuperó cierta normalidad junto a Felipe V al incorporarse al organigrama borbónico en España, como presidente del Consejo de Órdenes, nunca volvió a desempeñar cargos de administración directa sobre territorios estrechamente vinculados con la dirección de la guerra.

Resulta paradójico que su sucesor, el marqués de Villena, quien sería uno de los principales sostenedores de la causa borbónica en los años siguientes, también enfrentara al inicio de su gobierno en Sicilia dificultades para reunir los recursos destinados al Estado de Milán. Villena señalaba que resultaba muy complicado completar las cantidades precisadas, aduciendo que Nápoles y Sicilia no podían competir entre sí debido a las marcadas desigualdades existentes entre ambos territorios.[32] Más adelante, tuvo que afrontar una conjura filoimperial que fue descubierta y asumió temporalmente las funciones de Medinaceli como virrey del reino partenopeo a partir de 1702. Su fidelidad a Felipe V y su obstinada resistencia le convirtieron en uno de los prisioneros borbónicos de mayor relevancia capturados por los ejércitos de Viena en 1707 tras la conquista de Nápoles (QUIRÓS ROSADO, 2017). Por el contrario, Pedro Manuel Colón de Portugal falleció en Madrid hacia 1710, en circunstancias completamente distintas a aquellas que motivaron su relevo en Sicilia nueve años antes.

 

Conclusiones

 

El cruce de fuentes nobiliarias procedentes de las instrucciones incluidas en el Fondo Histórico del Archivo de la Fundación Casa de Alba, así como de la correspondencia privada de la Colección Lorena de la Bibliothèque Nationale de France y del Archivo Histórico del Archivo Ducal de Medinaceli, ofrece nuevos enfoques para comprender con mayor profundidad los primeros instantes del gobierno borbónico en Italia durante los años 1700 y 1701. Como se ha señalado a lo largo de este trabajo, acceder a estas fuentes, que se distancian de la correspondencia oficial, permite conocer los pormenores de un proceso de transición política con profundas repercusiones no solo para la monarquía de España, sino también para el equilibrio europeo. Su estudio contribuye a situar con mayor precisión el proyecto borbónico en Italia durante los primeros años de reinado de Felipe V, todavía fuertemente condicionado por la influencia de su abuelo, Luis XIV.

Es preciso señalar que el cruce de este tipo de documentación permite reflexionar sobre las múltiples posibilidades de estudio que ofrece vincular la cultura política y la práctica de gobierno con la historia de la guerra. Sin comprender el funcionamiento y, sobre todo, las carencias del sistema logístico de los ejércitos borbónicos, no se podrían captar plenamente las decisiones tomadas por Versalles respecto a la sustitución de ciertos ministros al comienzo del conflicto. Más allá de las complicaciones que suponía para la consecución de los objetivos militares, la gestión de los recursos vinculados a las campañas se reveló trascendental, no solo para impulsar el “giro versallesco” de los virreyes de Nápoles y Sicilia, sino también para explicar el modo de gobernar de la nueva dinastía.

 

 

 

Bibliografía

 

Fuentes primarias impresas o editadas

ADRAGNA, G., (1687). Cronologia delli signori viceré, presidenti, locotenenti, governatori ed altri che hanno governato il regno di Sicilia, Palermo: s/e.

AURIA, V., (1697). Historia cronológica delli signori vicere di Sicilia dal tempo che mancò la personale assitenza de’serenissimi rè di quella. Cioè dall’anno 1409 al 1697 presente, Palermo: Pietro Coppola.

MASBEL, B., (1694). Descritione e relatione del governo di stato e guerra del regno di Sicilia, Palermo: Pietro Coppola.

 

Fuentes secundarias

ALBAREDA SALVADÓ, J., (2010). La Guerra de Sucesión de España (1700-1714), Barcelona: Crítica.

ALBAREDA SALVADÓ, J., (2022). “Prólogo”. En A. DÍAZ PAREDES (Ed.), Almansa. 1707 y el triunfo borbónico en España, Madrid: Desperta Ferro Ediciones.

Álvarez-Ossorio Alvariño, A., (2003). “Introduzione”, Cheiron: Materiali e strumenti di aggiornamento storiografico, Nº39-40, pp. 7-13.

ÁLVAREZ-OSSORIO ALVARIÑO, A., (2004). “Felipe V en Italia: El Estado de Milán bajo la Casa de Borbón”. En E. SERRANO MARTÍN (Coord.), Felipe V y su tiempo: congreso internacional (pp. 775-842). Zaragoza: Diputación Provincial de Zaragoza-Institución “Fernando el Católico”.

ÁLVAREZ-OSSORIO ALVARIÑO, A., (2007a). “Ceremonial y patronazgo. El gobierno del príncipe de Vaudémont en Lombardía”. En VV. AA., L’aposta catalana a la Guerra de Successiò, 1705-1707 (pp. 203-229). Barcelona: Museu d’Història de Catalunya.

ÁLVAREZ-OSSORIO ALVARIÑO, A., (2007b). “¿El final de la Sicilia española? Fidelidad, familia y venalidad bajo el virrey marqués de los Balbases”. En A. Álvarez-Ossorio Alvariño y B.J. García García (Eds.), La pérdida de Europa. La Guerra de Sucesión por la Monarquía de España, (pp. 831-911). Madrid: Fundación Carlos de Amberes.

ÁLVAREZ-OSSORIO ALVARIÑO, A., (2022). “Lealtad dinástica y gobierno de la casa: los exiliados italianos en la corte de Felipe V”. Studia historica. Historia moderna, Vol. 44, N°2, pp. 135-167.

Arnegger, K.; Edelmayer, F.; Auer, L. y Just, T., (Eds.) (2018). Der Spanischen Erbfolgekrieg (1701-1714) und seine Auswirkungen, Innsbruck: StudienVerlag GmbH.

ARRAMON, S., (2018). “La France et la Toscane dans les premières années de la guerre de Succession d’Espagne”. Revue d’histoire diplomatique, Nº3, pp. 237-250.

ARRAMON, S., (2022). “L’Union des couronnes au-delà des Alpes. Aperçu de la coordination franco-espagnole dans l’Italie de la guerre de Succession d’Espagne”. Revue d’histoire diplomatique, Nº3, pp. 201-222.

BAZZANO, N., (Ed.) (2024), La guerra di Successione spagnola: l’Italia, l’Europa, il mondo (1700-1714), Cagliari: UNICApress.

BELLOSO MARTÍN, C., (2010). La Antemuralla de la Monarquía. Los Tercios españoles en el Reino de Sicilia en el siglo XVI, Madrid: Ministerio de Defensa.

Bianchi, P., (2002). Onore e mestiere. Le riforme militari nel Piemonte del Settecento, Turín: Silvio Zamorani Editore.

BIANCHI, P., (2018). “Il “militare” negli spazi italiani”. En P. BIANCHI y P. DEL NEGRO (Eds.), Guerre ed eserciti nell’età moderna (pp. 71-119). Bolonia: Il Mulino.

BRAGADO ECHEVARRÍA, J., (2016). “Los regimientos suizos al servicio de España en las guerras de Italia (1717-1748)”. Cuadernos de Historia Moderna, Nº41, pp. 295-312.

CREMONINI, C., (2007). “El príncipe de Vaudémont y el gobierno de Milán durante la Guerra de Sucesión española”. En A. Álvarez-Ossorio Alvariño y B.J. García García (Eds.), La pérdida de Europa. La Guerra de Sucesión por la Monarquía de España (pp. 463-490). Madrid: Fundación Carlos de Amberes.

CREMONINI, C., (2018). “La parábola del príncipe de Vaudémont entre austracismos y provechos personales”. Espacio, tiempo y forma. Serie IV, Historia Moderna, Nº31, pp. 103-122.

DOMÍNGUEZ RODRÍGUEZ, J.M., (2013). Roma, Nápoles, Madrid. Mecenazgo musical del Duque de Medinaceli, 1687-1710, Kassel: Reichenberger.

ESPINO LÓPEZ, A., (2019). Fronteras de la monarquía. Guerra y decadencia en tiempos de Carlos II, 1665-1700, Lérida: Milenio.

FAVARÒ, V., (2009). “La modernizzazione militare nella Sicilia di Filippo II”. Quaderni Mediterranea. Ricerche Storiche, Nº10.

FAVARÒ, V., (2015). “Sicilia, el impuesto del millón y el fin de la Tregua de los Doce Años (1618-1621)”. Estudis. Revista de Historia Moderna, Nº41, pp. 159-179.

FAVARÒ, V., (2019a). “Una Nueva Planta nella Sicilia di Filippo V: Riforme militari per la “conservazione” e la difesa del Regno”. Mediterranea. Ricerche Storiche, Nº16, pp. 107-126.

GÓMEZ VOZMEDIANO, M.F., (2024). “El acervo documental de los nobles en la monarquía católica durante la Alta Edad Moderna”. En A. ÁLVAREZ-OSSORIO ALVARIÑO; R. QUIRÓS ROSADO y C. BRAVO LOZANO (Eds.), Las noblezas de la monarquía de España (1556-1725) (pp. 709-740). Madrid: Marcial Pons.

FAVARÒ, V., (2019b). “Come se non si fosse cambiato padrone”. Il regno di Sicilia dagli Asburgo ai Borbone, tra politica internazionale e dinamiche locali (1700-1703)”. Nuova Rivista Storica, Nº103, pp. 29-54.

GALLO, F.F., (2002). “Italia entre los Habsburgo y los Borbones”. En P. Fernández Albaladejo (Ed.), Los Borbones: dinastía y memoria de nación en la España del siglo XVIII, (pp. 141-163). Madrid: Marcial Pons-Casa de Velázquez.

GÓMEZ MESAS, J., (2025). De la francofobia a la francofilia: la trayectoria militar, política y diplomática de Manuel de Sentmenat (1651-1703). Tesis Doctoral.

LIGRESTI, D., (2007). “Èlites, guerra e finanze in Sicilia durante la guerra di Successione”. En A. Álvarez-Ossorio Alvariño y B.J. García García (Eds.), La pérdida de Europa. La Guerra de Sucesión por la Monarquía de España (pp. 799-830). Madrid: Fundación Carlos de Amberes.

LÓPEZ ANGUITA, J.A., (2017). “El matrimonio de Felipe V y la alianza borbónico-saboyana de 1701”. Hispania: Revista española de historia, Nº257, pp. 735-762.

LÓPEZ DURÁN, M.L., (2023). “Soy un pobre oficial sin las riquezas que publican en mi las malas lenguas. La trayectoria militar del irlandés Daniel Mahoni entre Cremona y Sicilia”. En J. SÁNCHEZ GARCÍA DE LA CRUZ y G. TÉLLEZ CALVÍN (Eds.), Homines Novi. Advenedizos en la Monarquía de España (1659-1725) (pp. 233-247). Aranjuez: Doce Calles.

MAFFI, D., (2010). La cittadella in armi. Esercito, società e finanza nella Lombardia di Carlo II. 1660-1700, Milán: FrancoAngeli.

MAFFI, D., (2017). “La empresa del pan de munición: Milán y Flandes (siglo XVII)”. En A.J. Rodríguez Hernández; J. Arroyo Vozmediano y J.A. Sánchez Belén (Eds.), Comercio, guerra y finanzas en una época en transición (siglos XVII-XVIII) (pp. 91-113). Valladolid: Castilla Ediciones.

MAFFI, D., (2020). Los últimos tercios: el ejército de Carlos II, Madrid: Desperta Ferro Ediciones.

MANFRÈ, V., (2013). “Los mapas como estrategia de defensa: el caso del reino de Sicilia en la Monarquía austríaca”. En V. MÍNGUEZ CORNELLES (Ed.), Las artes y la arquitectura del poder (pp. 495-510). Castellón: Universitat Jaume I.

MANFRÈ, V., (2016). “Scenari di guerra: rappresentazioni cartografiche in Sardegna e Sicilia durante il XVIII secolo”. En G. VERDIANI (Ed.), Defensive Architecture of the Mediterranean XV to XVIII Centuries: Vol. III (p. 127). Florencia: Università di Firenze.

MARTÍN MARCOS, D., (2011). El Papado y la Guerra de Sucesión española, Madrid: Marcial Pons.

MARTÍN MARCOS, D., (2018). “A distant council, nearby problems. The Duke of Medinaceli, Naples and the unity of the Spanish Monarchy, 1696-1702”. Espacio, tiempo y forma. Serie IV. Historia Moderna, Nº31, pp. 85-102.

MARTÍN MARCOS, D., (2021). “Conservar el reino de Nápoles para conservar la Monarquía de España: el duque de Medinaceli y la crisis sucesoria de Carlos II”. En M. Guillemont, B. Pérez, P. Renoux, C. Vincent-Cassy y S. Voinier (Coords.), Le règne de Charles II: grandeurs et misères (pp. 163-180). París, Éditions hispaniques.

MARTÍNEZ LÓPEZ, R., (2018). “Pedro Manuel Colón de Portugal, duque de Veragua. Un consejero de estado de Carlos II en un territorio en disputa”. Espacio, tiempo y forma. Serie IV, Historia Moderna, Nº31, pp. 43-64.

OURY, C., (2020). La Guerre de Succession d’Espagne. La fin tragique du Grand Siècle, París, :Tallandier.

PALERMO, D. (2007). “Le rivolte siciliane del 1647: il caso degli stati del principe di Paternò”. Mediterranea. Ricerche Storiche, Nº11, pp. 457-490.

QUIRÓS ROSADO, R., (2017). Monarquía de Oriente. La corte de Carlos III y el gobierno de Italia durante la guerra de Sucesión española, Madrid: Marcial Pons.

QUIRÓS ROSADO, R., (2018). “La fiel nación. Una aproximación al servicio militar borgoñón bajo los últimos Austrias españoles (1674-1714)”. En E. MARTÍNEZ RUIZ (Coord.), Presencia de flamencos y valones en la milicia española (pp. 73-96). Madrid: Ministerio de Defensa-Instituto Español de Estudios Estratégicos.

Quirós Rosado, R. y Álvarez-Ossorio Alvariño, A., (2019), “Nación, dinastía e identidad nobiliaria. Los jenízaros y el estado de Milán (1706-1761)”. En V. León Sanz (Ed.), Europa y la Monarquía de Felipe V (pp. 101-131). Madrid: Sílex.

RABÀ, M., (2016). Potere e poteri. “Stati”, “privati” e comunità nel conflitto per l’egemonia in Italia settentrionale (1536-1558), Milán: FrancoAngeli.

RIBOT GARCÍA, L.A., (1982). La revuelta antiespañola en Mesina: causas y antecedentes (1591-1674), Valladolid: Universidad de Valladolid.

RIBOT GARCÍA, L.A., (1991). “Las revueltas de Nápoles y Sicilia (1647-1648)”. Cuadernos de Historia Moderna, Nº11, pp. 121-130.

RIBOT GARCÍA, L.A., (2002). La Monarquía de España y la guerra de Mesina 81674-1678), Madrid: Actas.

RIBOT GARCÍA, L.A., (2006). El arte de gobernar. Estudios sobre la España de los Austrias, Madrid: Alianza.

RIBOT GARCÍA, L.A. e IÑURRITEGUI RODRÍGUEZ, J.M., (Eds.). Europa y los tratados de reparto de la Monarquía de España, 1668-1700, Madrid: Biblioteca Nueva.

RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ, A.J., (2007). “De Galicia a Flandes: reclutamiento y servicio de soldados gallegos en el ejército de Flandes (1648-1700)”. Obradoiro de Historia Moderna, Nº16, pp. 213-251.

RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ, A.J., (2011). Los tambores de Marte. El reclutamiento en Castilla durante la segunda mitad del siglo XVII (1648-1700), Valladolid: Universidad de Valladolid-Castilla Ediciones.

RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ, A.J., (2013). “La recuperación del prestigio militar en la Italia española: la gran recluta de 1680”. En J.M. DE BERNARDO ARES (Ed.), El cardenal Portocarrero y su tiempo: Biografías estelares y procesos influyentes (pp. 557-593). León: CSED.

RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ, A.J., (2016). “Reclutamiento y operaciones de enlace y transporte militar entre España y Milán a finales del siglo XVII (1680-1700)”. Revista Universitaria de Historia Militar, Nº10, pp. 23-45.

Rowlands, G., (2015). “Géostratégie et poids de la guerre à fin du règne de Louis XIV”. En B. Fonck y N. Genet-Rouffiac (Dirs.), Combattre et gouverner: Dynamiques de l’histoire militaire de l’époque moderne (XVII- XVIII siècles) (pp. 261-266). Rennes, Presses universitaires de Rennes, Service historique de la défense.

SALLÉS VILASECA, N., (2024). La política internacional de Giulio Alberoni. El desafío al orden europeo en el Reinado de Felipe V, Valencia: Albatros.

Schnettger, M., (2014). Der Spanische Erbfolgekrieg: 1701-1713/14, Wissen: C.H. Beck.

STORRS, C., (2013). La resistencia de la Monarquía Hispánica, 1665-1700, Madrid: Actas.

Storrs, C., (2018). “Negotiating the Transition from Spanish to Austrian Habsburg Italy: Non-Spanish Italy and the War of the Spanish Succession (c.1700c.1713/14)”. En M. Pohlig y M. Schaich (Eds.), The War of the Spanish Succession: New Perspectives (pp. 131-157). Oxford: Oxford University Press.

TEDESCO, A., (2007). “Juan Francisco Pacheco V duca di Uceda, uomo político e mecenate tra Palermo, Roma e Vienna nell’epoca della guerra di Successione spagnola”. En A. Álvarez-Ossorio Alvariño y B.J. García García (Eds.), La pérdida de Europa. La Guerra de Sucesión por la Monarquía de España (pp. 491-548). Madrid: Fundación Carlos de Amberes.

TORRES ARCE, M. y TRUCHUELO GARCÍA, S., (Eds.) (2014). Europa en torno a Utrecht, Santander: Universidad de Cantabria.

TORRES ARCE, M., (2008). “Inquisición, jurisdiccionalismo y reformismo borbónico: el Tribunal de Sicilia en el siglo XVIII”. Hispania. Revista española de Historia, Nº229, pp. 375-406.

TORRES ARCE, M., (2017). “De la protesta a la traición: «materias de Estado» en un contexto de guerra. Sicilia, 1700-1713”. Clío & Crimen: Revista de Historia del Crimen de Durango, Nº14, pp. 145-162.

TÉLLEZ CALVÍN, G., (2023). “El eco belicoso del clarín. La compañía de caballería borgoñona y las estrategias de favor en el Reino de Sicilia (1648-1701)”. En J.M. IMÍZCOZ BEUNZA; J. ESTEBAN OCHOA DE ERIBE y A. ARTOLA RENEDO (Coords.). Los entramados políticos y sociales en la España Moderna: Del orden corporativo-jurisdiccional al Estado liberal (pp. 365-378). Vitoria: Fundación Española de Historia Moderna.

TÉLLEZ CALVÍN, G., (2024). “El proyecto borbónico en la Italia española. La función del virrey Medinaceli desde Nápoles (1700-1702)”. En G. TÉLLEZ CALVÍN y J. SÁNCHEZ GARCÍA DE LA CRUZ (Eds.), La Casa de Medinaceli: entre la república de los grandes y el cambio dinástico (1671-1711) (pp. 251-276). Caserta: Centro Osservatorio sul Mezzogiorno d'Europa (COSME).

VAN CREVELD, M., (1985). Los abastecimientos en la guerra, Madrid: Ediciones Ejército.

 



[1] Despacho del 23 de noviembre de 1700 de Leopoldo I a Charles Henry de Lorraine, príncipe de Vaudémont y gobernador del Estado de Milán. Archivio di Stato di Milano (ASMi), Potenze Sovrane, Cartella 33. En el mismo cuerpo documental se encuentran los despachos destinados a Miguel Francisco Guerra, Gran Canciller, el Senado y los diferentes tribunales de la Lombardía.

[2] Carta del príncipe de Vaudémont al IX duque de Medinaceli. 8-XII-1700. Milán. Archivo Ducal de Medinaceli (ADM), Archivo Histórico, Legajo 6, Ramo 3, documento 158, f. 1r.

[3] Carta de Felipe V al príncipe de Vaudémont. 28-XII-1700. Madrid. Archivo Histórico Nacional (AHN), Estado, Legajo 1731.

[4] Carta de Cammilo Bondichi a Francesco Panciatici. Milán. 29-IX-1706. Archivio di Stato di Firenze (ASFi). Mediceo del Principato. Filza 3225.

[5] Carta de Felipe V a los ministros de Italia. Madrid. 28-XII-1700. AHN, Estado, Legajo 1731.

[6] Carta de Felipe V al príncipe de Vaudémont. Madrid. 28-XII-1700. AHN. Estado. Legajo 1731.

[7] Carta del príncipe de Vaudémont a Felipe V. Milán. 28-II-1701. AHN. Estado. Legajo 1738.

[8] Carta de Felipe V al VII duque de Veragua. Buen Retiro. 2-III-1701. Bibliothèque Nationale de Francia (BNF). Collection Lorraine. 800, f. 4rv.

[9] Carta del VII duque de Veragua al príncipe de Vaudémont. Palermo. 21-IV-1701. BNF. Collection Lorraine. 800, f. 34v.

[10] Carta del IV marqués de los Balbases al IX duque de Medinaceli. Milán. 16-II-1701. ADM. Archivo Histórico. Legajo 5, Ramo 3, documento 301, f. 3v.

[11] Carta del VII duque de Veragua al príncipe de Vaudémont. Palermo. 2-VI-1701. BNF. Collection Lorraine. 800, f. 46rv.

[12] Consulta del consejo de Estado. Madrid. 28-II-1701. AHN. Estado. Legajo 1737.

[13] Consulta del consejo de Estado. Madrid. 20-IX-1701. AHN. Estado. Legajo 1738.

[14] Consulta del consejo de Estado. Madrid. 19-XII-1701. AHN. Estado. Legajo 1739.

[15] Carta del VII duque de Veragua al príncipe de Vaudémont. Palermo. 10-III-1701. BNF. Collection Lorraine. 800, ff. 32rv-33r.

[16] Copia de las instrucciones dadas por el duque de Veragua al marqués de Villena. S.l, s.f. 1701. Archivo de la Fundación Casa de Alba (AFCA). Fondo Histórico. Caja 102, número 17.

[17] Copia del papel con que entregó el duque de Veragua el gobierno del reino de Sicilia al marqués de Villena. S.l, s.f. 1701. AFCA. Fondo Histórico. Caja 104, número 1. Para conocer los pormenores de la revuelta de Sicilia de 1648, véanse (RIBOT GARCÍA, 1991 y PALERMO, 2007).

[18] Consulta del consejo de Estado. Madrid. 13-X-1699. AHN. Estado. Legajo 1744.

[19] Carta del príncipe de Vaudémont al IX duque de Medinaceli. Milán. 19-I-1701. ADM, Archivo Histórico. Legajo 6, Ramo 4, documento 172, f. 1r.

[20] Carta del IX duque de Medinaceli al IV marqués de los Balbases. Nápoles. 31-V-1701. ADM, Archivo Histórico. Legajo 5, Ramo 3, documento 329, f. 1r.

[21] Carta de Felipe V al VII duque de Veragua. Madrid. 23-XII-1700. AHN. Estado. Legajo 1731.

[22] Carta del VII duque de Veragua al príncipe de Vaudémont. Palermo. 24-I-1701. BNF. Collection Lorraine. 800, ff. 25v-26r.

[23] Carta del VII duque de Veragua al príncipe de Vaudémont. Palermo. 24-I-1701. BNF. Collection Lorraine. 800, ff. 25v-26r.

[24] Sirvan como ejemplos las patentes de capitanes de infantería otorgadas por el duque de Veragua para levantar españoles en las áreas levantinas de España y que se conservan en AHN, Estado, Legajo 1284-1. (Documentos relativos a los últimos seis meses del año de 1700). Véase (RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ, 2016, 31).

[25] Copia del papel con que entregó el duque de Veragua el gobierno del reino de Sicilia al marqués de Villena. S.l, s.f. 1701. AFCA. Fondo Histórico. Caja 104, número 1.

[26] Carta de Felipe V al VII duque de Veragua. Barcelona. 28-XI-1701. AFCA. Fondo Histórico. Caja 18, números 57-67. Para comprender el contexto que rodeó el enlace de Felipe V con María Luisa Gabriela de Saboya, remito a (LÓPEZ ANGUITA, 2017).

[27] Carta del VII duque de Veragua a Mariana de Neoburgo. Palermo. 30-XII-1700. AHN. Estado. Legajo 2238.

[28] Deseo citar la referencia documental que amablemente me cedió Javier Gómez Mesas, a quien agradezco toda la ayuda que me brinda con los archivos franceses. En este sentido, me refiero a la lista que el embajador Blecourt envió a Luis XIV con aquellos grandes españoles que eran sospechosos de tener sentimientos antifranceses. Carta de Blecourt a Luis XIV. Madrid. 16-I-1701. Archives du Ministère des Affaires Étrangères (AMAE). Correspondance Politique. Espagne. 87.

[29] Copia de las instrucciones dadas por el duque de Veragua al marqués de Villena. S.l, s.f. 1701. Archivo de la Fundación Casa de Alba (AFCA). Fondo Histórico. Caja 102, número 17.

 

[30] Carta del IV marqués de los Balbases al IX duque de Medinaceli. Milán. 16-II-1701. ADM. Archivo Histórico. Legajo 5. Ramo 3, documento 301, f. 3v.

[31] Carta del IX duque de Medinaceli al IV marqués de los Balbases. Nápoles. 21-VI-1701. ADM. Archivo Histórico. Legajo 5. Ramo 3, documento 333, f. 4r.

[32] Carta del marqués de Villena al príncipe de Vaudémont. Palermo. 21-4-1701. BNF. Collection Lorraine. 800, f. 79r.

Enlaces refback

  • No hay ningún enlace refback.



Copyright (c) 2026 Magallánica : revista de historia moderna

Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.


Magallánica : Revista de Historia Moderna es editada por el Grupo de Investigación en Historia de Europa Moderna de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Mar del Plata y por la Red de Historia Moderna
Correo electrónico: magallanicahistoriamoderna@gmail.com | Web: http://fh.mdp.edu.ar/revistas/index.php/magallanica

ISSN 2422-779X (en línea)

Licencia Creative Commons se encuentra bajo Licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional

La Dirección no se responsabiliza por las opiniones vertidas en los artículos firmados.
Los derechos de reproducción o traducción de los artículos serán solicitados a la revista.

Por correspondencia y/o canje dirigirse a:  Departamento de Historia | Funes 3350 | (B7602AYL) Mar del Plata | Argentina


Resultados de evaluación:


Magallánica... es evaluada por:

   

 

      

Magallánica...se encuentra en las siguientes bases de datos:

 

 

    

 

     

 

Miembro de: