David HOWES, Sensorium: Contextualizing the
Senses and Cognition in History and Across Cultures, Elements in Histories
of Emotions and the Senses, Cambridge University Press, 2024, 86 pp., ISBN
9781009329668
ARK CAICYT: https://id.caicyt.gov.ar/ark:/s24516821/xicb7vm55
Fecha de recepción: 27/04/2026
Fecha de aprobación: 7/05/2026
El libro de David Howes Sensorium. Contextualizing the Senses and Cognition in History and Across Cultures fue publicado por Cambridge Elements en abril de 2024. Elements es un nuevo concepto académico de publicación, una combinación entre libro y revista que dedica una serie a la “Historia de las Emociones y los Sentidos”. Esta serie está dirigida por investigadores líderes en este campo de estudio sensorial: Rob Boddice (Tampere University), Piroska Nagy (Université du Québec à Montréal) y Mark Smith (University of South Carolina). Se trata de una publicación original, concisa, autorizada, pensada para el ámbito digital, con la posibilidad de ser actualizada regularmente y al servicio de estudiantes graduados, investigadores y especialistas. Se ofrece al lector la posibilidad de comunicarse con el autor vía mail, leer un resumen excelentemente configurado, con sus palabras clave y, además, acompañado por un video de presentación.
Las ideas y propuestas sugeridas por Howes son útiles para el abordaje sensorial del pasado en otros momentos y lugares, en general y, en los tiempos medievales, en particular, como lo viene haciendo la línea de estudios sensoriales que se llevan adelante en el Grupo de Investigaciones y Estudios Medievales, del Centro Interdisciplinario de Estudios Europeos, de la Facultad de Humanidades, de la Universidad Nacional de Mar del Plata, de la República Argentina y a la que el propio autor se refiere como campo de estudio extendido, de Montreal a Mar del Plata. De allí la relevancia de sus miradas críticas que resultan muy oportunas para los estudios sensoriales de la Edad Media y que me interesa subrayar a modo de calas personales.
En el prólogo, Howes expone las preguntas que animan la totalidad del libro, comenzando por la fundamental: ¿cuántos sentidos existen realmente? La Parte I se dedica a responder esta pregunta y otras que han sido objeto de estudio de muchísimos autores destacados, los cuales son evocados con meticulosidad. Así, el punto 1 no solo es una teorización sobre las cuestiones que propuso en el prólogo, sino una puesta al día sobre las publicaciones más destacadas de los últimos treinta años. Y lo más estimulante es que se esfuerza por desprender el estudio sensorial del ámbito del laboratorio psicológico y de la neurociencia que tradicionalmente han involucrado solamente al cerebro en los procesos sensoriales, exponiendo así su objetivo primordial: redirigir el sensorium hacia una propuesta más amplia de enculturación de los sentidos. De hecho, son los medievalistas los que han realizado indagaciones señeras referidas al sensorium medieval, el número de sentidos reconocidos en la Edad Media, cinco sentidos, y la jerarquía que tuvieron en los tiempos medievales, en función de cuestiones religiosas, filosóficas o médicas, que permitieron distinguir entre sentidos externos, propios del cuerpo, como los sentidos internos y los propios del espíritu.
En el apartado “Arqueología de los sentidos”, Howes comienza con Aristóteles y su perspectiva de la existencia de un sentido compartido, responsable de distinguir, coordinar y unificar los cinco sentidos y sus implicaciones en un “sentido común”. Luego revisa el pensamiento de Orígenes con la impronta cristiana de los “sentidos espirituales”, memoria, imaginación, meditación y sentido común, que desde el siglo III impregnaron para bien y para mal las concepciones medievales y modernas. Recién el Iluminismo del siglo XVIII suma a los cinco sentidos anatómicos otros sentidos considerados interiores, espirituales, sociales, introspectivos, etc. Bajo el título “Variaciones culturales”, Howes aborda los modelos sensoriales de diferentes culturas como los de China, India, Nigeria y Perú, que se conectan con los elementos de la naturaleza y conforman una estructura más cosmogónica que anatómica. Finalmente, llega a la definición del sensorium como interacción de los sentidos que tiene sus derivaciones: 1) que es un complejo operacional; 2) que la percepción es una actividad social; 3) que posee implicancias holísticas; y 4) que existe una relación entre los sentidos y sus exteriorizaciones o interpretaciones. Así el sensorium se sumerge en una variedad de experiencias sensoriales en la historia y en las culturas, donde existe una mediación social que da forma a las percepciones del mundo y al conocimiento. Estas mismas variaciones culturales las podemos apreciar a lo largo de la Edad Media, tanto en los tiempos iniciales de la configuración de una nueva estructura, conformada por la herencia de tres legados como el clásico, el germánico y el cristiano como así también las transformaciones posteriores relacionadas con el impacto del mundo islámico. Los diferentes textos medievales reflejan este complejo operacional que implica a los sentidos, sus alances holísticos y sus pretensiones performáticas muy relacionadas con el cristianismo triunfante.
El autor dedica el punto 2 a la “Acustemología” o la manera sonora de conocer y estar en el mundo. Analiza conceptos como la “ecolocación” del cuerpo como un complejo sinérgico que interacciona con el medio. En el punto 3, “Osmología”, estudia los roles naturales y sociales del olor, en un itinerario teórico que parte del siglo xviii con la acuñación del término “aesthesia”. Revisa los conceptos de autores como Kant, Freud y Proust que consideran al olfato como un sentido devaluado, afectivo, relacionado con una remembranza temporal y siempre en desventaja con otros sentidos más intelectuales como la vista y el oído. Nuevamente propone revisar culturas como la india, la japonesa o la china con sus aproximaciones particulares al sentido del olfato, más espaciales, ceremoniales, etc. Tanto se trate de miradas acustemológicas como de osmológicas, los estudios medievales han demostrado la importancia sonora del vínculo con el mundo, señalando en las campanas de las Iglesias un elemento expandido a lo largo de la geografía europea, o bien la relevancia del buen olor, propio de los cristianos, o el olor fétido, propio de los herejes, por solo mencionar dos ejemplos entre muchos otros.
En el punto 4 sintetiza: la “sensología” es la investigación interdisciplinaria de la percepción y los sentidos humanos en todas sus facetas, como construcciones culturales heredadas o incorporadas, disciplina que amalgama los estudios neurocientíficos, culturales e históricos. Estas reflexiones en relación al concepto de sensología tienen relevancia actual en las investigaciones medievales, dado que permiten estudiar las relaciones entre los sentidos con las emociones y con los objetos propios de la Edad Media, tanto de ámbitos privados como públicos, laicos como profanos, revelándose así una gama amplia y variada de la experiencia sensible.
La Parte II ofrece un par de “Études Sensorielles”: el primer estudio centrado en la escritora Margaret Lucas Cavendish (1623-1673) y su epistemología sensorial alternativa. La prolífica escritora presentó en sus obras una nueva forma de ver el mundo en contraposición con el establishment científico masculino del momento. Cavendish propuso una epistemología sensorial, femenina y ecológica que pudo haber sido la base para las ciencias que florecían en ámbitos intelectuales, aunque no tuvo eco. El segundo estudio muestra una biografía sensorial del pintor James Mc Neill Whistler (1834-1903), su trabajo y su vida itinerante. Whistler fue un permanente viajero que no solo cruzó fronteras geográficas y culturales, sino también venció barreras en su producción pictórica y litográfica. Expuso en sus obras su concepto de emplazamiento en una atmósfera de interrelación sensorial de cuerpo-mente-medio ambiente. En su énfasis en la implicancia de los sentidos cruzados (como “ver musicalmente”), se abre en abanico hacia la pluralidad de las maneras de sentir desde lo cognitivo y “aestético”. En los dos autores la crítica sensorial es considerada el comienzo de la crítica cultural y epistemológica y Howes lo pondera como una condición vital para la emancipación sensorial. Así como expone el autor estos ejemplos inspiradores, nuevas lecturas de las fuentes medievales permiten analizar esos otros silenciados, como las mujeres, que en sus diferentes ámbitos de sociabilidad pueden demostrar sus sentidos de manera diferente: de una asceta o mítica se esperan ciertos comportamientos sensoriales, relacionados con el espíritu, que ni siquiera se reconocen para las campesinas, más relacionadas con el esquema de los cinco sentidos corporales.
En el Epílogo el autor enfatiza que el sensorium es una formación histórica y que no hay escapatoria a la vida política de la sensación. De esta forma, Howes otorga un protagonismo a la mediación social en este proceso operacional de los sentidos, reorientando los enfoques hacia una integración de estos a una sociedad y a una cultura con las cuales se encuentran en contacto. El libro en su totalidad es una muestra magistral del recorrido científico del abordaje sensorial en exploraciones teóricas e historiográficas. En cuanto a los dos estudios de caso, no son ejemplos blindados: todo lo contrario, dejan al lector ávido por indagar más y así poder desentrañar la vida y la obra de Cavendish y Whistler. Y como formación histórica específica de la Edad Media, el sensorium medieval refiere a la clasificación de los sentidos, a las normas que fijan su uso, a los órganos sensoriales reconocidos y a las maneras en que se construye la experiencia sensorial, tanto en los textos como en la vida social.
Laura Carbó
Universidad Nacional de Mar del Plata